Pucón y las drogas

Una vieja premisa del periodismo dice que los diarios publican menos de lo que en verdad se sabe en sus redacciones. Y, pese a que el trabajo profesional asegura rigurosidad en los datos y en la información, ese mismo esmero hace que muchas veces los antecedentes de informaciones deban ser guardados a la espera de que aparezcan más indicios y datos duros que sustenten una publicación.

Y en La Voz…, no estamos ajenos a ello. Y hay un fenómeno que nos inquieta como medio interesado en el desarrollo de una comunidad como la de Pucón. Se trata de la proliferación del tráfico y consumo de drogas. Y pareciera ser que los datos conocidos en los últimos días sobre allanamientos y operativos de la PDI podrían ser solo la punta de un iceberg más grande de lo que nos gustaría reconocer.

Hay quienes trabajan estos temas y apuntan a que en Pucón, la droga corre por las calles con demasiada normalidad y que está fácilmente al alcance de los más vulnerables en la cadena: los niños y menores de edad. Entonces, si estos datos tiene asidero —y pareciera que así es— debiéramos preocuparnos. Eso, porque por las características de nuestro pueblo, con un marcado acento en lo turístico y en las actividades de esparcimiento que atraen a miles de personas dispuestas a pasar un buen tiempo y a gastar dinero; lo hacen en un imán para el narcotráfico y el consumo.

Entonces, el llamado a las autoridades y a quienes tengan relación con la persecución y la recuperación de adictos; es a enfrentar la situación y no esconder la cabeza haciendo como que nada pasa. Las instituciones deben ser duros y profesionales en la persecución; pero también se deben incrementar los programas para la prevención y la recuperación de jóvenes y adultos con problemas de adicción. Es deber hacerlo. No podemos esperar más.

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