La agonía de la hotelería en Pucón: más de seis meses sin ingresos y la esperanza de una apertura incierta

Los empresarios del rubro se encuentran en una situación crítica, ya que no reciben pasajeros desde marzo. La posibilidad de reactivarse parte este lunes, pero el aumento del Covid en La Araucanía asusta con un la posibilidad de retroceder.

Por Víctor Vergara Zúñiga.

CERRADO.- El letrero de “cerrado” se hizo común en los hoteles, hostales y cabañas locales. La crisis los tiene, literalmente, en el suelo y muchos de ellos han debido reinventarse para sobrevivir. (Fotografía Víctor Vergara).

La pandemia ha sido difícil para la mayoría, y los sectores turísticos como Pucón han sufrido particularmente los alcances económicos de una dinámica comercial prácticamente congelada desde marzo. Calcular los daños aún es complejo, pero el Paso 4 de desconfinamiento trajo luces de esperanza a la zona, sin embargo, esta no ha alumbrado igual para todos. Hasta este lunes el sector hotelero no estuvo considerado dentro del Paso 4 y la “reactivación económica” recién, con la decisión de permitir los viajes interregionales, es una frase que para ellos podría tener algo de sentido. Pero el rubro no genera ingresos desde marzo, lo que ha mantenido en un constante limbo a los puconinos dueños de cabañas, hostales y hoteles, quienes han tenido que reinventarse, en una época que se transformó en supervivencia, donde la ayuda es necesaria, pero cuesta en llegar.

“Esto es parecido a estar prisionero, en la cárcel son limitadas las cosas que puedes hacer, y en este momento de pandemia también”, así describe su situación actual Jessica Fernández, quien es dueña del complejo turístico Pucón y también presidenta de la Asociación de Servicios Turísticos (Asetur). Es tan crítico el escenario que ella abandonó por completo su rubro original y aprovechó su patente de restaurante para producir embutidos. 

El problema es que a pesar de que las autoridades han especificado los requerimientos sanitarios para el alojamiento y los dueños se han esforzado por cumplirlos, la incertidumbre reina al pensar en el futuro próximo, en el eclipse de diciembre o en el verano. Fernández cuenta que, como agrupación, han decidido aplicar economía de escala en la adquisición de los productos necesarios a nivel sanitario para la reapertura, logrando que los miembros ahorren cerca del 50% del valor original. De poco sirve si es que no pueden abrir sus puertas al público. 

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Así como Jessica Fernández son cientos los pequeños empresarios que han tenido que reinventarse para sobrevivir. “Yo he sabido de otros socios que venden huevos, etc, pero es casi para no estar desocupado y no sentirte que te levantas en la mañana y quedas desocupado enseguida”, acota la dirigenta. Si bien hay casos más severos que otros, todo depende de los ahorros, los ingresos externos o la ayuda familiar que los afectados puedan recibir, pero a estas alturas del año las reservas se acaban y la reapertura es cada vez más necesaria.

Jessica Fernández dirige sus críticas a las autoridades, quienes a su juicio están desconectadas de la realidad del pueblo y sus necesidades económicas, por lo que las medidas le parecen erradas: “El alojamiento no tendría por qué cerrarse, es más fácil que te contagies en un restaurante, que vas a estar a un metro de distancia con otra persona a que te contagies en una cabaña, donde no estás en contacto con otros”.

Carolina Rodríguez es dueña del hotel Cocurantu, en el centro de Pucón. Ella mantiene su establecimiento con tres empleados e ingresos cero desde marzo. Cuenta que esas personas trabajan con ella desde hace mucho tiempo, por lo que con los recursos ahorrados con anterioridad a la pandemia ha logrado mantener el trabajo de su personal. La incertidumbre abunda al pensar en el futuro y se siente abandonada por las medidas de las autoridades. “Pucón está lleno de turistas y todos vienen a segundas viviendas, mientras nosotros seguimos sin poder funcionar”, asevera. Para ella, la forma en la que se ha manejado la pandemia solo contribuye a matar lentamente el turismo en Pucón, y la posibilidad de cierre de locales del rubro hotelero es cierta. Y esto acecha a varios de los empresarios. Incluyéndola.

Para Germán Figueroa, dueño de los hostales de Germán, la situación ha sido un poco distinta. En su familia la única fuente de ingresos son sus hostales, que se han mantenido sin ingresos desde el 15 de marzo. No han recibido ninguna ayuda estatal, a pesar de haber postulado en total seis veces a fondos Sercotec. En los próximos meses deben comenzar a pagar su crédito hipotecario y la incertidumbre de no saber cuándo podrán comenzar a funcionar los tiene agobiados. Además, el actuar de las autoridades ha sido, a su parecer, muy errático. “De parte de las autoridades lo único que hemos recibido ha sido información cruzada, incierta, hasta el momento no tenemos ninguna claridad y tampoco ayuda concreta”, concluye.

La situación de Figueroa es compleja. En su familia existen miembros pertenecientes al grupo de riesgo del Covid – 19, por lo que se han mantenido aislados y no han podido emprender en un rubro nuevo para generar ingresos económicos, hasta el momento su única salida ha sido endeudarse. La próxima temporada de verano será fundamental para su negocio, si no pueden generar ganancias suficientes podrían quebrar. Además se han visto en la obligación de invertir en infraestructura para adaptarse a los protocolos sanitarios que exige la situación de pandemia. La crisis económica golpeó tan fuerte que tuvieron que despedir a todo el personal de los hostales, que trabajó con la familia los últimos 17 años.

Walter Muller, dirigente de la asociación gremial de Hoteles y Hostales y dueño del Hostal Muller, tiene percepciones parecidas a las de Jessica Fernández. Cuenta que, como agrupación, han intentado conseguir ayuda municipal para tener facilidades a la hora de pagar las patentes comerciales, pero los esfuerzos han sido en vano. Dice que no existe una respuesta concreta de parte de las autoridades del municipio, por lo que han tenido que gastar dinero en renovar patentes sin tener ingresos en meses o simplemente no han podido renovarla, quedando imposibilitados, legalmente para funcionar. Y la situación solo acrecienta la crisis ya existente. El problema se torna más grave al considerar a los empresarios que postularon y recibieron fondos Sercotec. Ellos debieron pagar la patente municipal como requisito para poder recibir estos fondos.

Muller considera que el rubro hotelero ha sido abandonado por las autoridades, en una pandemia en la que justamente este sector ha cumplido un rol fundamental para la contención del virus, con la facilitación de residencias sanitarias. “Se nos ha tratado mal en el sentido de que hubo una colaboración desde el principio con las personas que estaban varadas en Chile, ha habido residencias sanitarias y hemos cumplido con los protocolos sanitarios desde el principio, pero aún así en la fase 4 abren restaurantes y otros actores del turismo, pero no los alojamientos”, asevera el empresario local.

Por ahora, la pequeña luz de esperanza está en la posibilidad de abrir este lunes 28 de septiembre. El punto es que mientras la pandemia no esté controlada la incertidumbre sobre el futuro se hace cada vez más grande porque mientras los contagios crecen en La Araucanía, la posibilidad de un retroceso previo al eclipse o al verano amenaza a una industria que está, literalmente, en el suelo. Y es probable que no resista un nuevo golpe.