Hasta siempre Servando

* Por Rodrigo Vergara

La Biblia dice que el hombre es como la hierba del campo que florece un día y luego se va. Pero hay algunos hombres que dejan un recuerdo y legado que puede proyectarse en el tiempo. Y cuando se van marcan a su familia, entorno y también a su comunidad. Y Servando Castillo Morales fue uno de ellos. Este puconino destacado en varias áreas del quehacer local dejó de existir este martes a las 8:30 hrs. de la mañana, víctima de un cáncer al que le dio pelea por más de cuatro años, pero que finalmente pasó su factura de metástasis y muerte. Y si bien, su partida era una posibilidad cierta después de 77 años de estar en la tierra y un diagnóstico sombrío de la medicina, su ida igual se sintió. Y fuerte.

Hablar de Servando no es fácil. Podríamos partir por el futbolista amateur recio y apasionado en la marca y con un legado de goleador juvenil que lo precedió y él se encargaba de agrandar con cada historia que contaba. O con el DT que, a principios de los ‘70, pudo llevar a una selección local de gente de casi su misma edad hasta lo más alto de la región y la zona sur. Ese equipo, según lo que él contaba, paralizó un pueblo entero con él en el banco. “Sin disciplina y rigor no se consigue nada”, les inculcaba. Por lo mismo, los cuidó para que no cayeran en la tentadora tetra del equipo contrario que los alojó frente a un prostíbulo la noche previa a una final en Osorno. Servando se las sabía por libro. Su librito.

También podríamos hablar del dirigente del glorioso Centro Deportivo Pucón (CDP) o de la Asociación de Fútbol local. O del bombero de la 1era Compañía que dejó a su familia para ir a rescatar gente en la erupción de 1971. O también del perseguido político en tiempos de la dictadura militar; situación que lo marcó por años, pero que él recordaba ya sin rabia o rencores. Simplemente como una experiencia de la que pudo salir con vida.

Pero quizás el ámbito público donde Servando más destacó fue con sus flores de madera. Si bien él no fue el creador del tradicional producto artesanal, sí fue el impulsor y el que lo masificó como un elemento tradicional y prácticamente una marca que le dio prestigio a Pucón en el mundo entero. Si solo es cosa de poner su nombre en Google para que aparezcan varios reportajes en diferentes idiomas. Servando era un famoso por sus flores de madera. Pero se fue con una pequeña (o quizás no tan pequeña) “espina”. Él quería que las flores de madera o “palito”, fueran reconocidas oficialmente por la municipalidad como artesanía tradicional de Pucón. Mandó cartas y sus hijos también hicieron el esfuerzo, pero no resultó. Hasta aquí solo buenas intenciones. Pero quizás sea este el momento. Quizás el homenaje llegue algo fuera de tiempo y cuando Servando ya no está. Pero de seguro que será valorado y podrá proyectar su legado por un tiempo más. Definitivamente, aún no es tarde.

Tal vez en este relato a modo de obituario faltó el ámbito familiar y las miles de historias que “Don Serva” se encargaba de amplificar junto a sus amigos. Pero para eso podríamos sacar un libro y quizás falte espacio. Mejor que de eso se encargue su familia y sus viejos amigos de Pucón. Este cronista, varias generaciones más joven, no es capaz de tanto. Y solo quiso escribir estos párrafos como agradecimientos por varias palabras y enseñanzas en el fútbol, y también en la vida. Hasta siempre Servando.

*Rodrigo Vergara es periodista y editor de La Voz de Pucón.