Vuelta a clases: la libertad de elegir

Desde la primera semana de marzo el ministerio de Educación dispuso que los colegios vuelvan a clases presenciales de preferencia. Es decir, y en el contexto de la pandemia, la idea era que los establecimientos públicos y privados pudieran apegarse a los protocolos establecidos y establecer mecanismos que permitieran, por un lado, que los niños pudieran volver a la experiencia de la sala de clases real; y por el otro, defenderlos de los contagios del temido coronavirus que, por estos días, está en un nivel peak en el país.

Pero también el ministerio fue enfático en resaltar el carácter voluntario y no obligatorio de la decisión de enviarlos o no. O sea, siempre será decisión de los padres y apoderados si optan por la presencialidad o por seguir en la modalidad virtual o telemática. Y eso es lo valorable de la propuesta de la Educación pública chilena: la libertad de los padres de elegir y la disponibilidad de opciones que permiten alternativas viables con sus pro y contras cada una.

¿Y qué pasó en Pucón? El llamado fue oído por solo unos pocos. Solo tres colegios particulares subvencionados se la jugaron por dar la alternativa de las clases presenciales. Dos de un nivel socioeconómico medio alto (colegios Pucón y Raitrai) y otro (Montemaría) que es gratuito y atiende, entre otros, a población vulnerable. Y los tres bajo un principio básico: entregar la posibilidad de elegir a los padres y apoder si mandar o no a los pequeños a clases presenciales. Y también enseñando que se puede vivir con dificultades y piedras en el camino.

En el lado opuesto está la educación municipalizada local. Quienes están a cargo de estos colegios (mayoritarios en Pucón) definieron, primero, aplazar el inicio del año escolar (del uno de marzo al ocho) y luego esperar hasta mediados de abril para comenzar —previo a una serie de variables como la opinión de las agrupaciones de padres y de los profesores— a mediados de abril con un modelo híbrido (clases presenciales y virtuales al mismo tiempo). Es de esperar que los municipalizados puedan entregar, al menos, la posibilidad a los padres que eligen este modelo para sus hijos de enviar o no a los niños a la escuela. Así se cumple un principio de libertad tan elemental (aunque a veces diluido) en estos tiempos. Los niños deben ser primero ––al menos en educación— y nunca deben estar sobre ellos otros intereses que no sea su bienestar y formación sana.