Nuevo concejo municipal

El pasado miércoles se llevó a cabo la primera sesión del nuevo concejo municipal de Pucón. Y más allá de las consideraciones ideológicas que pueda tener la audiencia con cada uno de los elegidos para este período, es indudable que a simple vista saltan una serie de elementos que vale la pena destacar.

Uno de ellos es que bastaron solo un par de minutos de la sesión para darse cuenta que la autoridad local, el alcalde y su equipo directivo, tendrá que esforzarse más para poder aprobar iniciativas, proyectos, cambios presupuestarios y una serie de otras definiciones que anteriormente parecían minucias que eran aprobadas casi en el acto. Pareciera que ya no será así y cada propuesta deberá ir respaldada con datos, antecedentes y una serie de etcéteras que, probablemente, incluirá más trabajo, pero que sin dudas le dará —en el mediano plazo— un piso de mayor transparencia a una mesa que estaba bastante cuestionada en su configuración anterior.

Otra cosa que llamó la atención fue la claridad en la argumentación técnica y retórica de los nuevos concejales. Se nota que hay mayor preparación lo que, sin lugar a dudas, elevará el nivel del debate en la mesa y todo indica que podríamos tener al fin algún compromiso mayor con el rol fiscalizador que la ley les exige.

Por lo anterior, en ese contexto se entiende como algo positivo la solicitud de una auditoría externa que abarque los dos períodos edilicios liderados por el reelecto Carlos Barra. Y más allá de tomarse la acción como un movimiento de desestabilización política, debe ser visto como un sustento y un aporte a la transparencia tan demandada en la gestión pública. Por lo mismo, desde esta tribuna apoyamos la solicitud y también valoramos la actitud del alcalde Carlos Barra, quien no se opuso a la acción y más bien pareciera propiciarla, aunque a él (y se entiende) le gustaría agregar un tercer período y también auscultar la administración de Edita Mansilla.

Ahora, finalmente, también entendemos que todo esto tiene que, necesariamente, mejorar a la administración pública local en varios sentidos. Eso, si lo que impulsa a nuestros ediles es la consecución del bien común. Y lo anterior no es menor, porque también creemos que trabar cualquier iniciativa solo por darse gustos personales y acarrear agua para el molino político propio, solo redundará en problemas y profundizará la crisis que vivimos como comunidad. Confiamos en que este nuevo concejo esté lejos de eso. De lo contrario, seremos los primeros en exponerlo.