Bolsonaro y el periodismo “a la moda”

Ganó bolsonaro, el candidato que nadie en el mundo quería. Fue elegido por una de las mayorías más grande de Brasil en este siglo. El candidato que atentaba contra el sentido común logró engañar a la  población de la octava economía del mundo. El homófobo, machista, violador y dictador.

Así podría partir una editorial en cualquier diario del mundo, porque estos son los calificativos que se usa para describir al presidente electo de Brasil. Así conoció el mundo a la estrella de redes sociales Jair Messias Bolsonaro, al diputado por más de 15 años, pero por sobre todo al intachable, incorruptible, íntegro y cristiano personaje. Estos último es, probablemente, la faceta más desconocida internacionalmente, pero es la que lo llevó al podio de los candidatos a la presidencia brasileña. Pero eso a nadie le importa. Porque al parecer, últimamente ya da como lo mismo la verdad. Los matices o el equilibrio informativo. Lo importante es influir, persuadir y hasta manipular con tal de que ciertas visiones dogmáticas o paradigmáticas se extiendan e instalen en el escenario colectivo.

Ya dejamos de tener investigadores periodísticos y ganamos opinólogos. Ya no importa lo  que cuenten, sino lo que piensen. El (buen) periodismo ha muerto o quizás se actualizó. Nada más lejos de lo que entendemos en nuestro medio como “el camino” adecuado para el ejercicio profesional. Los hechos, los hechos, los hechos lo son todo. Y si hay que interpretar, como un ejercicio obligatorio para la correcta comunicación de la noticia,  hay que transparentarlo con la audiencia. En La Voz…, hemos abrazado esos principios como nuestra “hoja de ruta”. A pesar de que existe amplio espacio para el desarrollo de un periodismo a la moda, el compromiso nuestro está con contar los hechos tal como sucedieron. Le moleste a quien le moleste. Ese criterio ha definido nuestra agenda noticiosa este último tiempo, y ese es el criterio que seguirá rugiendo en nuestra sala de redacción. Esto porque creemos que el periodismos debe abrazar los hechos como un náufrago abrazaría un pequeño barco en la mitad de océano. Mas que mal, eso es lo que manda y acá en La Voz…, eso es lo único importante.