Estamos Fallando

Nuestras generaciones han experimentado grandes crisis. Unas peores que otras. Y hoy queremos caracterizar una que nos afecta a todos. La crisis de la confianza, la de la credibilidad.  Y en un mundo donde todas las relaciones sociales se sustentan en ella, parece ser una crisis profunda. Crisis de la cual, lamentablemente, no estamos exentos.

¿Por qué lo decimos? Simplemente por los efectos de las crónicas, reportajes y notas publicadas en nuestras redes sociales. Las opiniones que recibimos pareciera que rara vez se fundan en los antecedentes, datos y documentos de los textos; sino simplemente en lo que cada uno cree que fue lo que pasó. Es decir, todos leen de acuerdo a sus posiciones políticas, religiosas, ideológicas y, hasta, estados de ánimo. Pareciera ser que no hay una relación crítica con los textos y las noticias. Y, en ese contexto, la existencia de un medio de comunicación como el nuestro se transforma sólo en un amplificador de las dudas, teorías conspirativas y rabias acumuladas de nuestros lectores. Y así nos ven. Y en ese contexto, nuestra mera existencia, más que un aporte, es un elemento que potencia las dudas más que las certezas. Y por eso, creemos, que estamos fallando.

Pero la falla pareciera ser más amplia y estamos lejos de circunscribirla sólo a La Voz…. Sería egoísta y hasta presuntuoso hacerlo. El problema es más sociológico y comunicacional. Y, por cierto, no sólo lo vivimos nosotros, sino que las grandes cabeceras mediáticas en el mundo son presa de ello. Por lo mismo, todo esto es caldo de cultivo de las denominadas “fake news”; que no son más que mentiras disfrazadas de verdades irrisorias. Si nadie cree en nada, da lo mismo publicar mentiras para potenciar una posición y debilitar otra. Entonces, creemos que el periodismo cambió para siempre y si no hay conciencia de eso en las redacciones y en las escuelas de periodismo, estamos en presencia de una crisis de alcances globales a la que no le vemos fin y que podría tener efectos catastróficos en un sistema perfectible, pero que está lejos de ser el caos que muchos quieren pintar y hacernos creer.

Así las cosas, da lo mismo que publiquemos que los informes de salud digan que las playas están aptas para bañarse (nunca los informes dijeron que el lago dejó de estar saturado). Total, para los amplificadores de la teorías conspirativas, el lago es una cloaca que se oculta por los intereses económicos de unos pocos. Da igual que los caminos se arreglen, porque siempre va a haber algún hoyo que hará que nuestras rutas estén literalmente #ComoElHoyo. En fin, como lo señalamos más arriba, creemos que estamos fallando como sociedad, perdimos la confianza, perdimos el creernos y tenemos que cambiar eso, pero el problema es mucho más profundo que un medio pequeño de un pueblo pequeño. El problema es global. En fin, el mundo ha fallado. O está fallando. Y el primer paso para cambiar es verlo.