Temporada de verano 2019 (20)

 

Ya estamos a fines de enero y pareciera ser que la sensación y los hechos apuntan a que la temporada turística no ha sido de las mejores. O sea, en una encuesta realizada por nuestro medio en la que han votado (hasta el día que se publica esta editorial) cerca de 200 personas, más del 88% considera que los negocios han andado entre muy malo y regular. Eso, sumado a públicas opiniones de directores de la cámara de turismo local y la encargada del área municipal (en una entrevista que publicamos este lunes), quienes marcaron que la situación no es óptima, nos hace creer que tienen razón: la temporada 2019 no está siendo lo buena que todos esperamos que sea.

Y lo anterior, obviamente, trae una serie de complicaciones económicas: desde dificultades para pagar los compromisos bancarios, hasta mandar a los hijos a las universidades; pasando por otras más básicas como la compra de leña (que cara que está) para el invierno. El asunto podría ponerse complejo.

Pero, independiente de que resta un mes (se supone que el más pujante) y que el tema podría variar; eso no significa que hagamos vista gorda, escondamos esta situación bajo la alfombra y hagamos como que aquí no ha pasado nada. Total, Pucón es Pucón. Sería un terrible error.

El punto es que lo de esta temporada ya está listo. Ya estamos jugados, con argentinos o sin argentinos. Lo que suceda de aquí hasta fines de febrero ya es algo que no se puede manejar. Pero sí, necesariamente, tenemos que mirar el 2020. A partir de marzo, el foco debe estar puesto en la temporada que viene. Pareciera que no nos salió gratis la problemática de los tacos de años anteriores. Quién vendría a perder tiempo en atochamientos interminables. Tampoco, imaginamos, fue una buena publicidad transmitir por meses que el lago estaba transformado en una fuente de estiércol (como muchos pregonaron y aún pregonan) o que los caminos están en calidad de destrucción nuclear.  O la mala publicidad que genera el conflicto Mapuche en la Araucania.

En rigor, han sido demasiadas señales negativas que nosotros mismos nos hemos encargado de transmitir y amplificar por nuestras redes sociales. Pero ante esos problemas, pedimos algo más que la reacción de nuestras autoridades. Es tiempo de dejar de reaccionar a los fenómenos y tomar las banderas del liderazgo. Apuntar en una dirección y decidirnos llegar a ella. Es necesario implementar acciones efectivas que nos permitan recibir a nuestros visitantes y; además, poder comunicar mejor lo que se hace. Pucón vive turísticamente de una imagen que debemos cuidar. Internamente trabajar para que el resultado de lo que proyectemos no sea sólo humo y de verdad estemos ordenados y volvamos a recuperar ese liderazgo en la industria turística que pareciera que tenemos algo extraviada. Esperamos planificación, esperamos trabajo y esperamos que eso se proyecte hacia afuera de la manera correcta. No es pedir demasiado. Es pedir lo justo. Es lo mínimo para que Pucón siga teniendo el liderazgo que tanto beneficios ha traído a nuestro tierra. Porque el título de “El centro del sur de Chile” no es gratuito, pero tampoco es incondicional.