La integridad en el nuevo Chile

Muchos hablan del nuevo Chile y los resultados del plebiscito constitucional del reciente fin de semana de alguna forma alimentan esa tesis. Esta idea apunta a que el nuevo Chile mantiene paradigma distintos, nuevos. Un Chile que demanda más de sus autoridades, un Chile que no acepta la desigualdad y un Chile que no está dispuesto a soslayar aquello que por décadas soslayó. Un Chile menos individualista, más colectivo. En fin, un Chile mejor. Al menos en el papel. 

Sinceramente no sabemos si eso es real, o si forma parte de los muchos discursos retóricos propios de los conflictos comunicacionales que hemos vivido. Lo que sí sabemos es que lo exija el nuevo Chile o no, hay un mínimo aceptable en el actuar de nuestras autoridades y funcionarios públicos: la integridad. Un viejo adagio japonés dice que “integridad” es hacer lo correcto cuando nadie está mirándote. Estas semanas hemos sido testigos en La Voz… de un hecho que nos preocupa y nos parece que es una patente falta de integridad: que funcionarios municipales hayan recibido el beneficio de apoyo a la clase media para paliar el COVID, a pesar de que sus ingresos no se hayan visto mermados durante la pandemia, resulta una señal preocupante para los estándares mínimos que creemos, desde esta sala de redacción, se deben esperar. 

Si bien entendemos que es un actuar cuestionable que quienes no hayan mermado sus ingresos hagan uso de beneficios que no estaban dirigidos para ellos, sí nos parece que es necesario diferenciar entre quienes ostentan cargos directivos y que por consecuencia sus ingresos los ponen en el 10% más rico de nuestro país y aquellos funcionarios que enfrentan efectos de la pandemia, porque si bien ellos pueden haber mantenido sus ingresos, quizás otros miembros de sus grupos familiares pueden haberse visto afectados. 

Entendemos que no es posible juzgar a todos de la misma manera porque las realidades son diversas y también entendemos que el sistema implementado por el gobierno facilitaba la confusión y el error. Todo eso lo entendemos, pero no entendemos y no entenderemos jamás que quienes, habiendo constatado que no merecían el bono, se nieguen a devolverlo. Eso, resulta inaceptable en el nuevo Chile, en el pasado Chile y en el Chile del futuro. Nadie que busque un marco mínimo de entendimiento ético podría aceptar eso y nosotros, como medio de comunicación, menos aún.