La ola populista

“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”, dice la conocida frase del famoso escritor Francisco de Quevedo y resulta más que necesaria tenerla presente en estos tiempos; tiempos turbulentos para nuestra sociedad en la que estamos afectados por una pandemia, una crisis social y delictual y ahora una ola —en nuestra opinión— más peligrosa que todas las anteriores: la ola del populismo, de la insatisfacción y del desánimo.  

Una ola que se hace muy fácil surfearla para aquellos que han profitado  de la expectativa como dogma ideológico, aquellos que aman construir ilusiones, pero que no cuentan con ningún respaldo material, técnico u objetivo de sus postulados. Esos son la gran amenaza hoy en día y cada ciudadano debe estar muy consciente del potencial de daño que puede hacer. Todos queremos vivir mejor, todos queremos calidad de vida; el problema es que no todos sabemos cómo lograrlo. Ahí, en ese campo, en el campo del “cómo hacerlo” es donde se enfrentan las ideologías, los filósofos y los políticos para tratar de imponer sus mecanismos. Siempre lo más fácil es asegurar logros rápidos, fáciles en pro de intentar capturar las voluntades populares con poco esfuerzo. Todas ellas presa de las expectativas y de la insatisfacción. Por eso existe la política de oposición (al gobierno, al modelo, a un sector, o a lo que sea). Esa oposición a secas —que por estos tiempos— se apropia decididamente de la molestia popular para usarla como un caldo de cultivo de una efervescencia que permita conducirla hacia sus propios intereses. 

Al final concluimos que pese a siglos de avance, de las ciencias, las artes y tantos otros logros humanos, el hombre sigue definiendo las decisiones relevantes en el ámbitos de las sensaciones y emociones. Esto último lo saben los políticos y sobre todos aquellos que no tienen cómo respaldar sus anhelos más que en el marco de lo onírico. Ellos son los que más prometen porque como Quevedo dijo hace cinco siglos, es muy fácil hacerlo cuando sabes que no tienes que cumplir, por eso desde La Voz… les decimos: cuidado con los populistas que serán los primeros en huir cuando las cosas se complican.