Pedro Delgadillo: “Si se abre un espacio yo sueño con volver a Pucón y ser un aporte”

El actual concejal por Maipú repasa su historia y reconoce que la posibilidad de seguir con su carrera política en la zona es real y dependerá, entre otras cosas, de la recepción que encuentre en los conglomerados locales afines a sus ideas.

Por Rodrigo Vergara/ Fotografías WP

 

Pedro Delgadillo (48) llega a la hora indicada, en el café indicado y a paso tranquilo. Pide un té y se muestra relajado. Comenta que durante la mañana estuvo trotando en el Huerquehue y que por la noche tiene una presentación con parte de su antiguo grupo de canto puconino, Quintú. Pese a que dejó el pueblo hace más de 25 años, asegura que sus recuerdos están arraigados en Pucón. Y eso se nota con sólo abrir su página de Facebook y las periódicas referencias que hace al lugar que lo vio nacer: el volcán, el lago, las montañas son casi un lugar común. Pero han pasado más de dos décadas y el Pedro Delgadillo que se fue a finales del verano del 90 no es el mismo que viene cada cierto tiempo. Ya no es el joven católico, gimnasta, poeta, contestatario y cantante de aquellos años. Ahora es el hombre católico, gimnasta, poeta, contestatario, cantante, padre de familia y… concejal por Maipú. Algo ha cambiado, aunque no tanto.

La conversación parte con la historia de fines de los ‘80, post plebiscito en el que Pedro Delgadillo fue parte importante del comando de oposición de aquellos tiempos. Los “tiempos duros” como los recuerdan los jóvenes que en esos años no comulgaban con la dictadura en un pueblo proclive a ella. Dice que su primera intención fue estudiar Educación Física en la UFRO, pero aunque estaba recomendado por el Liceo Pablo Sexto donde cursó la enseñanza media, los recursos para pagar no estaban. “Yo rendí exámenes y con mis exámenes yo quedé en el cuento, pero me pidieron un aval de $500 mil. Y si yo estaba postulando a una beca, de dónde iba a sacar un aval de quinientas lucas. Así que me devolví a Pucón”, recuerda. Tenía 18 años y tuvo que pasar aquel año 1989 trabajando en la construcción.

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“En todo ese tiempo hicimos música con Mauricio Ibáñez, con Néstor SIlva fuera del banco. Siempre había una conciencia abierta a lo que pasaba en nuestro país, pero más allá del tema político, siempre había una conciencia social”, cuenta y agrega que pese a que siempre mantuvo una posición clara, nunca fichó por algún partido político, aunque sin él tener conciencia una vez llenó una ficha para ir a un encuentro en Temuco y… apareció inscrito por la DC muchos años después. Ríe con esa anécdota que casi lo deja sin cupo en la última elección municipal en la que fue electo concejal por Maipú, en el gobierno comunal de la histriónica y siempre noticiosa alcaldesa Kathy Barriga.

Pero al volver a aquellos años, recuerda que las labores de jornalero y músico eran mantenidas en paralelo con la de encargado de la pastoral juvenil en la parroquia de Pucón. Por lo mismo, y debido a sus viajes por la región y el país en ese contexto conocía a varios sacerdotes. La idea de irse siempre estaba y se materializó en el verano del año 1990. “Agarré mis cosas y me fui. Me di cuenta que trabajando en la construcción de jornalero, pasando un invierno aquí y, aunque el verano era atractivo, era muy bohemio”, dice y agrega: “Ese invierno (del 89) me saturó. Yo no quería seguir metido aquí. Y el verano también: bohemio, entretenido, conocí muchas chiquillas con la guitarra, entretenido, pero también me saturó. Presentía que si me quedaba… podía no irme bien. La vida que estaba tomando era muy bohemia”. Ese mismo año había muerto su hermano Ernesto.

 

“Es un tema absolutamente nuevo. Yo tuve que aprender el lenguaje propio de la política. Porque una cosa es que tú tengas una idea política y otro que tú te manejes con cierto lenguaje político”.

 

En la capital el contacto estaba hecho para entrar a estudiar la carrera de Ética y Pedagogía en Religión en el Instituto Profesional Hogar Catequístico, dependiente de la Universidad Católica. “Me puse en contacto con unos curas que conocí en unos encuentros nacionales en el sur. Llamé al cura y le dije ‘padre, me quiero ir a Santiago. Mi hermano (Luis) me va a recibir allá, pero quiero estudiar’. Y ahí me habló del instituto”, relata. Y así pudo prepararse. El instituto era nivel universitario y tuvo que hacer cuatro años y medio de carrera, más la tesis. Al tercer año ya estaba trabajando en el Hogar de Cristo. En el paradero 45 de Santa Rosa. ¿Su labor? Ser monitor de un programa con niños y jóvenes en riesgo social. “Yo me fui como encargado de formación de los niños. Mi primera clase fue arriba de un nogal”, recuerda y agrega: “Tuve al ‘mono’ de alumno, al ‘carne amarga’, al ‘chiquitín’. Unos personajes que eran únicos”. Dice que tuvo que ganárselos en una competencia de destrezas y los desafió a que si hacían las piruetas gimnásticas que él hacía, no los molestaría más y el que demostrara mayor habilidad hacía la clase. Obviamente resultó triunfador y así, dice, se ganó el respeto y la confianza de aquellos niños marginados de Santiago: “Fue un proyecto re lindo. Eran cabros chicos tirados y abandonados por el neoprén. Ese proyecto fue clave para entender hacia dónde yo quería ir. De ahí yo me paré en cualquier colegio de Santiago”.

Si bien aún mantiene la relación con el Hogar de Cristo, Delgadillo tuvo que dejar esa labor por las distancias santiaguinas. Ya recibido tuvo una oportunidad de práctica en el Liceo Pedro Poveda de Maipú. Y de ahí no ha salido en 25 años.

 

La política y Pucón

Delgadillo recuerda que el día que le propusieron (una ex alumna) ir en una lista como concejal estaba en Pucón a punto de abordar el bus para irse de vuelta la capital. Dice que no lo tomó muy en serio, pero que lo puso casi como una anécdota en su facebook. Y al poco tiempo los comentarios y compartidos superaban por mucho lo que usualmente tenía. “Yo estaba en Pucón cuando me llegó el mensaje y les dije que no, que no me interesaba. Que tengo mi pega, mi trabajo. No me interesaba el tema político. Y la Sole (la ex alumna) me dice ‘prueba, te conocemos tantas generaciones acá en Maipú…’. Me hizo ese comentario y lo publiqué en las redes sociales como un chiste”, comenta. Pero el chiste tomó forma, y fue una de las más grandes sorpresas de la elección en Maipú y en varios comandos políticos de los grandes partidos. Fue por el Movimiento Amplio Al Socialismo (MAS) que en su momento lideró Alejandro Navarro. Pero no milita. Se mantuvo independiente. Así logró los más de tres mil votos (quedó cuarto entre 114 candidatos) y así se ha mantenido por estos casi dos años en los que ha estado permanentemente en las primeras planas de los diarios y en los noticieros nacionales, principalmente, por la mediática figura de la alcaldesa Barriga.

 

“Nosotros no sólo estamos llamados para servir y que en este servicio ganemos plata como meseros, como vendedores o como arrendadores de casa. Nosotros somos dueños de este pueblo”.

 

“Es un tema absolutamente nuevo. Yo tuve que aprender el lenguaje propio de la política. Porque una cosa es que tú tengas una idea política y otro que tú te manejes con cierto lenguaje político”, explica y agrega: “Me he apegado a dos cosas. A la ley y a lo administrativo y me ha dado mejor resultado que lo ideológico. En mi parada y en mi manera de fundamentar las votaciones”.

Pero como se señala al principio de este texto, Pucón siempre está marcando sus redes sociales y sus nexos con la zona son claros. De hecho en la sesión de fotos realizada a pocos metros de donde se había hundido una embarcación horas antes, fue saludado por varias personas. Y, obviamente, tampoco está ajeno a la política local. Y es más, no niega ni oculta su intención de volver a Pucón y asumir un espacio en el mundo político local.

 

— ¿Cómo ligamos al Pedro Delgadillo concejal de Maipú y declarado maipucino por adopción, al Pedro Delgadillo que vivió su infancia y adolescencia en Pucón con una condición compleja y que marcó a mucha gente por su accionar social, político e incluso religioso?

“Maipucino porque mis tres hijos nacen en Maipú y porque mi gran realización profesionalmente hablando también se da ahí. E increíblemente el reconocimiento y una elección democrática en una de las comunas más grandes de Chile también se da ahí. Entonces tengo un compromiso con esa comuna y hasta el último día voy a rendir a ese compromiso. Muy vinculado a las organizaciones sociales, sobre todo al mundo de la discapacidad. Pero obviamente, mis raíces y mi identidad más profunda está vinculada a la tierra. A esta tierra que es del sur y a Pucón con toda la historia. Digamos con los aciertos de esta historia social y familiar puconina, pero también con los reveses de esta historia. O sea, no me desvinculo jamás a mi identidad y a lo que esta tierra y lo que significó para mí”.

“Yo siempre he pensado que mis hermanos y toda su problemática por su situación vinculada al alcoholismo, fueron súper trabajadores. Hasta el último día trabajando para parar la olla. Yo era el menor de ocho hermanos y fueron ellos los que a mi me protegieron y me cuidaron. Si yo estoy donde estoy es porque ellos se postergaron. Esa historia es muy potente para mí cada vez que vuelvo, porque siento que este pueblo progresa, pero progresa en una pura línea. Falta un progreso más vinculado a la identidad puconina. Al rescate de la familia puconina. Creo que nos hemos transformado en un pueblo maravillosamente turístico, lo que es muy bueno. Y ha crecido mucho en eso. Y siento que las administraciones que han estado a cargo de la comuna han hecho un gran trabajo en ese ámbito, pero Pucón es más que eso. Nosotros no sólo estamos llamados para servir y que en este servicio ganemos plata como meseros, como vendedores o como arrendadores de casa. Nosotros somos dueños de este pueblo. Somos dueños de esta identidad y eso siento que hay que devolvérselo a la gente de este pueblo”.

 

— ¿Tú crees que hemos regalado este pueblo, o lo hemos entregado, o lo hemos vendido… o nos lo han quitado?

“Yo visualizo dos cosas. Una, que se ha buscado el bien mediático que significa el trabajo, la plata para que la gente tenga la leña, el sustento mensual, pero en desmedro del capital humano, en desmedro de la identidad de este pueblo. Entonces, tal vez, ha habido una buena intención en proyectar lo que este pueblo nos puede dar que es el turismo. Pero tan fuera del factor de lo que realmente significa proteger, cuidar y mantener esa identidad que se nos va perdiendo. Escuché y leí que el lago está saturado. Cuánto lago nos queda si seguimos construyendo por las orillas. Porque alguien me puede decir que el alcantarillado pasa por aquí o por allá, pero esto se va a saturar”.

 

— Técnicamente ya está saturado el lago…

“Claro… tengo amigos que suben el volcán y me dicen que parte del glaciar arriba también se está cortando. Si tanto va el cántaro al agua al final termina rompiéndose. La denuncia que hicieron estos cabros del Altos del Trancura… cuántos condominios se están construyendo y está bien. Progreso. Pero el progreso tiene que ir acompañado del rescate y el mantener la identidad, por un lado, y el patrimonio que corresponde a Pucón y ese patrimonio se ha ido perdiendo. Yo no tengo nada que decir respecto de la gestión económica que el actual alcalde ha hecho para Pucón. Ha potenciado el turismo, pero ojo, aquí hay un tema sobre quiénes son finalmente los más beneficiados con ese progreso. Las familias más antiguas de acá construimos tres o cuatro cabañitas y las arrendamos. De todos los que alguna vez tuvieron un kioskito en la playa, quién sigue, nadie. No somos los puconinos los dueños en estos momentos de Pucón. O los que podríamos tener el resguardo de nuestro propio patrimonio”.

 

“Lo más básico es si la clase política de mi pensamiento estaría dispuesta a darme un espacio en una lista. Partamos por ahí”.

 

— ¿No se te ha pasado por la mente volver?

“Sí. Se me ha pasado por la mente y quiero volver en algún minuto. Siempre he pensado en tratar de ser un aporte a mi comuna para mí sería maravilloso. Tal vez en el tema deportivo, vinculado a la naturaleza. Tal vez en el tema social. Siento que he ganado harta experiencia en Maipú. En el cargo que tengo. En el tema educativo. Me gustaría ser un aporte para mi comuna. Siempre lo he pensado y soñado”.

 

— ¿Y en el tema político? Digo por la experiencia en el cargo que tienes, quizás sea bueno replicar esa experiencia acá en un cargo de concejal o alcalde.

“Si se diera la posibilidad, indudablemente que yo la tomaría, pero también me he dado cuenta que en este mundo de la política más dura no es fácil. Porque mucho de esto ya está como medio encaminado. Tendría que la gente hacer un acto de confianza conmigo. Por eso mi primer objetivo es hacer bien las cosas alla y me quedan dos años. Me he mantenido bien. No me he vinculado a ninguna situación anómala de cuestionamientos. Nada. Me he mantenido muy al margen de todo ese mundo. Sigo muy vinculado al tema social y sigo trabajando como profe. Pero sí, a mi me encantaría en algún minuto de la vida volver a mi tierra, pero no volver a estacionarme con un hospedaje (que no lo descarto), o con un proyecto turístico para hacer trekking (no lo descarto tampoco), pero no es el objetivo principal”.

 

— Y de volver, ¿cuál sería ese objetivo?

“Aportar desde el ámbito social y ahora el político”.

 

— ¿Y de qué dependería esa vuelta?

“En lo más básico. Uno, por tema de ley no se puede ir sino es asociado en una lista de un partido político. ¿Estará dispuesta alguna colectividad política de Pucón el llevarme en una lista? Porque, de hecho, yo lo veo con mis colegas. Ellos tuvieron que dar una lucha al interior de sus partidos para ser candidatos a concejales”.

 

— Aparte llevas 25 años fuera y hay un tema de conocimiento de la población que quizás no sea el mejor…

“Exacto. Pero en lo más básico es si la clase política de mi pensamiento estaría dispuesta a darme un espacio en una lista. Partamos por ahí”.

 

— Pero tampoco hay en Pucón bases tan amplias de candidatos en la oposición…

“Es complejo. Porque lo mío fue una cosa fortuita. Este partido (el MAS en Maipú) necesitaba poner dos candidatos en su lista y no tenía. Y de hecho, yo lo digo, yo fui como arroz graneado. Un acompañamiento en el plato de arroz graneado. No se esperaba. La clase política de Maipú no se lo esperaba”.

 

— ¿Y si te ponen en la balanza seguir con una carrera política y tu vida en Maipú o venirte para acá con todo lo que eso implica, qué elegirías?

“El gran tope que tengo en este minuto son mis hijos, porque yo me declaro papá no exento de problemas y dificultades como todos los papás, pero mis hijos para mí son fundamentales. Hago deporte con mi hija menor. Corremos, subimos cerros. Hago música con mi hijo Joaquín (tocó con él en la peña del coro de cámara de Pucón el sábado)”.

 

— ¿Pero ellos entenderían el cambio?

“Los mayores sí. A la Catalina (15 años) yo creo que le va a costar un poco, pero la Catita es tan generosa que creo lo va a entender. Pero vuelvo a repetirte lo mismo, no es que no me quiera comprometer con nada, pero he aprendido que es primero una tarea, y que la gente de Pucón sepa que si se abre un espacio yo sueño con volver a Pucón y ser un aporte y si de verdad la familia puconina que me conoce y crea que puedo ser un aporte, que me lo digan. Eso es lo primero. Sin embargo, también con total claridad te digo, hoy tengo un compromiso con una comuna que quiero y amo. Nacieron mis hijos ahí. Una comuna donde he aprendido a conocer gente maravillosa sobre todo la gente más simple y más sencilla. Y tengo un compromiso que me dura dos años más y estoy tratando de hacer la pega lo mejor posible ahí. No saco nada con estar a medias allá y venirme a medias acá. Pero yo diría a Pucón, que si Pucón cree que puedo ser un aporte, que lo manifiesten”.