A cuidar la vida

 

Una foto aérea de la tercera vía o berma en el sector del Puente El Claro.

Es increíble la sensación de bienestar que nos entrega el manejar por el tramo ya arreglado de la ruta a Caburgua. Han sido años de sufrimientos, malos ratos, gasto de dinero en repuestos, accidentes y muertes por un camino tan desastroso como el mencionado. Pero desde hace unas semanas está sucediendo algo que muchos pensaron nunca pasaría. Incluso se levantaron movimientos ciudadanos y (transparentemos) de corte político, que también realizaron su aporte.

En fin, la mejora de la ruta está llegando. Y pareciera ser que los plazos que, pocos creían posible se cumplirían, podrían hasta materializarse. O sea, en ese aspecto el tema marcha relativamente bien. Como siempre debió ser.

Pero tenemos una mancha. No todo puede ser bueno. La famosa “tercera vía” o “berma multipropósito” sigue siendo la trampa mortal que nos prometieron que cambiarían. La señalética no existe y sólo hay una pintura que tiende a confundir y hacer del tramo una aventura de la que es posible nunca llegar.

Y pensar que si los puconinos, que conocemos en algo la historia de esa calle, tenemos problemas, qué va a pasar con los miles de veraneantes que no tienen idea de cuál es el objetivo de la ampliación. O sea, la trampa mortal podría transformarse directamente en la ruta de la muerte. Y no entendemos que esperan las autoridades competentes (MOP y Vialidad) para hacer las demarcaciones correctas e instalar la señalética adecuada.

Espacio Disponible

Si buscamos razones para exigir cambios a la autoridad, acá están. La negligencia del Estado podría tener consecuencias que nadie de nuestra comunidad, imaginamos, desea. Y pareciera que no les importa. Total, como esto no ocurre en Santiago, sino que en un pueblo chico del sur de Chile, da igual. Por favor hagan algo. La negligencia puede costar muy cara. La vida humana no es desechable y acá hay bastantes en riesgo.