El “socio”

*Por Rodrigo Vergara

La empresa Enjoy es casi parte estructural de la base social puconina. Y eso no ha sido gratis. Son 25 años de funcionamiento en los que la familia Martínez fue motor en el apogeo del turismo local y aportaron con una infraestructura hotelera de primer nivel como lo fue el Hotel del Lago. Un lujo que nos hacía un destino envidiable. Una joya para otra joya como lo es el denominado “Centro del Sur de Chile”.

Pero las cosas se complicaron. El hotel sufrió un mega incendio en 2007 y desde ahí la empresa ha tratado de levantar en calidad. Y puede que haya funcionado y, por lo mismo, la compañía no perdió fuerza en el mover empresarial local y, por cierto, en la influencia que esa posición le pudo haber granjeado con los otros actores del quehacer puconino. Entre ellos, la municipalidad y el alcalde Carlos Barra; para quien —en el trato e incluso en los dichos— la empresa es “el socio” principal de Pucón. No es poco común, por cierto, escuchar al jefe comunal referirse a ellos como “nuestros socios”. 

Pero los “socios” se complicaron. Se sabe que la empresa comenzó desde hace unos siete años (así lo publica La Tercera en su edición del domingo 26 de abril) un período de contracción. Y la caída fue tan profunda que los tiene en un proceso de reorganización judicial con sus acreedores para evitar una compleja quiebra. Con todo, los “socios” se hicieron de la licitación del casino de Pucón por otros 15 años a partir de 2020. La suma ofrecida para quedarse con la concesión fueron $3.000 millones anuales para la municipalidad puconina. La organización pública y el mismo alcalde no escondían su satisfacción por el logro. Los “socios” nuevamente le respondían a Pucón. Por cierto, en principio llamó la atención (después de un tiempo pasó al nivel de anecdótico) que la cifra ofrecida casi doblara a su competidor Sun Dreams. Pero, qué importa. Los “supremos intereses de la comuna” estaban asegurados porque los “socios” cumplieron y pusieron los billetes sobre la mesa. 

Pero después de las buenas noticias, el tema comenzó a enredarse. Enjoy se encontró con una serie de trabas administrativas que al parecer no previó (o le dieron lo mismo) y el proyecto se entrampó. Y pese a la buena disposición del “socio” local (la administración municipal), los porfiados hechos le golpearon en la cara a la empresa que no pudo construir donde lo planteó inicialmente y tuvo que cambiar la ubicación. Y todo esto en medio de una serie de disputas judiciales con la competidora Sun Dreams, quienes siempre se mantuvieron al acecho esperando que Enjoy pisara en banda y se cayera. 

Pero el “socio” la peleó y cuando casi estaban por comenzar a trabajar en la edificación, vino la debacle de la “pequeña revolución chilena” y luego el golpe del Covid. Y ahí la empresa desistió frente a la superintendencia de las nuevas licitaciones, incluyendo Pucón. Todo esto en medio de las dudas de la reorganización judicial. La verdad es que el “socio” pareciera estar en problemas graves.

El punto es definir ahora cómo se va a posicionar la municipalidad local. Si seguiremos viendo a Enjoy como aquel “socio” al que hay que potenciar y echarle una mano en caso de ser necesario o mirarlo como lo que siempre fue: una empresa contraparte en un contrato que implican muchos millones y en el que, en parte, se pone en juego el futuro del desarrollo económico comunal. Porque si siguen siendo los “socios” hay que ayudarlos, pero en esa pasada Pucón puede perder. Pero si son contraparte en un contrato formal generado en una licitación pública, el “socio” deja de serlo y cada uno defenderá su posición de manera recia y racional. Y si eso implica presionar para que las boletas de garantía se cobren y poder aminorar el golpe de una nueva licitación, que así sea. Y si por el contrario, el mejor arreglo es ayudar vía lobby para que el regulador le otorgue más tiempo a la empresa para que Pucón no pierda tanto, que también sea así. Lo que no se puede perder de vista es que la transparencia obliga que Enjoy deje de ser el “socio” y pase a ser lo que siempre ha sido: la empresa que tiene la licitación del Casino Municipal de Pucón. Es lo que corresponde. Los “supremos intereses de la comuna” así lo exigen.

*Rodrigo Vergara es periodista y editor general de La Voz de Pucón.