Covid en Villarrica: mirada comunitaria

Qué duda cabe que la pandemia del coronavirus ha capturado el foco mundial este 2020. Y nuestra hermosa Zona Lacustre, lamentablemente, no ha sido la excepción a esta situación. Aunque gracias a Dios no hemos tenido los problemas de las ciudades grandes, el virus se las ha arreglado para complicarnos la vida. Y en Pucón, particularmente, si bien estamos al filo siempre con la posibilidad de tener brotes potentes, principalmente, por el permanente flujo de personas de otras regiones a hacer uso de sus segundas viviendas y la falta de cuidado personal de la comunidad; el Covid ha estado de alguna forma contenido.

Y esto último, nobleza obliga, es altamente gracias al trabajo desarrollado por el Departamento de Salud Municipal, quienes en tiempos pretéritos de la emergencia se adelantaron a políticas públicas que luego fueron nacionales y tomaron el control de la trazabilidad de los contagiados, el estudio epidemiológico y el cuidado de las cuarentenas. Es decir, fueron pioneros en labores clave y determinantes para contener los contagios.

Pero este es un problema que no lo podemos entender de manera individual, sino que comunitaria. Y es lo mismo con las ciudades de la zona. O sea, no solamente nos debiera importar Pucón, sino que también nuestros vecinos más próximos: Curarrehue y Villarrica. Y el tema no es menor, y como ejemplo tenemos que el virus llegó a Pucón, impensadamente, desde Curarrehue. Por eso, ahora, debemos mirar con preocupación lo que sucede en nuestra vecina Villarrica. La curva de contagios villarricense va definitivamente al alza. Son 80 casos históricos, cerca de 25 activos y se sitúa como la tercera de la ciudad de la región que más crece en contagiados.

Entonces, en Pucón no podemos estar tranquilos y confiados si en Villarrica los brotes familiares se descontrolan. Por lo mismo, la iniciativa de coordinar el control de casos sospechosos generados en una constructora y que involucra a ambas ciudades y Curarrehue como sucedió esta semana; podría ser el inicio de una colaboración y mirada compartida del fenómeno y la crisis. De seguro los expertos que trabajan en Pucón pueden colaborar con los vecinos. Y viceversa. Ambos equipos, sumando a Curarrehue también (porque ellos sí que lograron aplanar la curva) deberían generar sinergia y compartir experiencias. Potenciarse entre todos. Porque esta crisis requiere una mirada común y solidaria; y dejar cualquier atisbo de personalismos egoístas de lado. Nadie se salvará solo en esta pasada. Todos debemos cooperar desde donde nos tocó.

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