Edita Mansilla: “Yo no voy a ir a ganar elecciones con mentiras”

La ex alcaldesa y actual candidata a ser nuevamente primera autoridad en Pucón responde a los cuestionamientos a su período anterior (construcciones en el borde lago incluido), reconoce errores cometidos y se plantea como alternativa para salir de la crisis económica que dejará la pandemia del Covid-19.

ERRORES.- La candidata asume que cometió algunos errores en su anterior administración como el haber traído figuras políticas regionales.

La ex alcaldesa y actual candidata para ocupar el sillón municipal en un nuevo período, Edita Mansill (62); da esta entrevista a los pocos minutos del anuncio del ministerio de Salud sobre la nueva cuarentena total que pesará sobre Pucón por el aumento de contagios de Covid-19 y la falta de camas críticas en la región y el país. Y en los hechos, la medida será un nuevo golpe para la compleja realidad económica que vive la comuna, luego de un verano marcado por las restricciones. Pero también la entrevista la encuentra en el momento en que se definía el aplazamiento de los comicios municipales para mayo.  Estas son sus definiciones y respuestas.

—- ¿Cómo toma el aplazamiento de las elecciones? ¿En qué momento la encuentra?

“Por el tema sanitario estoy totalmente de acuerdo que se tiene que hacer. Es necesario a pesar de que puedo estar muy en desacuerdo en las causas. Hubo manga ancha para muchas cosas y poca fiscalización. Y hoy día nos vemos enfrentados a un aumento de los contagios y gente fallecida. Y eso obliga a reconocer que era necesario”.

—- ¿Entonces usted se hace parte en la tesis de que el responsable de este rebrote es el gobierno?

“No solamente del gobierno, sino que de todas las instancias que le correspondía un tema de fiscalización. Acá también hay un rol ciudadano y también municipal”.

—- ¿Pero cómo se puede fiscalizar a 18 millones de personas?

“Con el rol de los municipios. Creo que acá faltó mucha más conexión con los municipios como para poder mantener equipos fiscalizadores en el uso de mascarillas y aforos. No es solo un tema del servicio de Salud, sino que también de las municipalidades”.

—- ¿Usted es crítica del rol de la municipalidad local en la pandemia?

“Sí. Creo que se demoraron mucho en pronunciarse sobre ciertas cosas. Por ejemplo, en llegar a acuerdo con las cámaras de Turismo y Comercio en la forma en que tenía que resolverse los aforos y sobre todo lo que eran los protocolos sanitarios. Creo que hubo una demora y burocracia. Mucho acuerdo con autoridades políticas, cuando en realidad era un acuerdo local de ponerse de acuerdo con los empresarios y ponerse a la par y defender esa postura. No solamente para la fotografía”.

—- ¿Y crees que eso no se hizo?

“No fue suficiente. No hubo fuerza para plantearlo. El alcalde estuvo mucho tiempo ausente y no me refiero al tiempo en que estaba enferma la señora, sino que en el tiempo en que él podía mostrar mucha fuerza con las autoridades sanitarias del nivel central, regional y nacional. Hubo ausencia de eso en el municipio”.

—- ¿Usted está en eso de la disyuntiva de definir entre “la vida y la economía” de lo que tanto se habló y sobre todo en nuestra comuna que es eminentemente turística y el turismo ha sido fuertemente golpeado por esta pandemia?

“Acá había que buscar el equilibrio entre ambas cosas. Faltó mucho control en el ingreso de turistas. Creo que fue el efecto también de cuarentenas totales en otras comunas grandes y afectó a las turísticas que teníamos que recibir gente. Y ahí había que tener mucho mayor control en los accesos. Había mucha holgura en el otorgamiento de los permisos. Por ejemplo, el permiso de vacaciones. Eso fue nefasto para la situación”.

—- Pero sin ese permiso de vacaciones mucha gente no hubiese podido venir a Pucón. En cierta medida ayudó a levantar y reactivar la economía local y que no colapsara como en algún momento se temió…

“Pero colapsó en alguna forma porque vino gente y estaba abierta la posibilidad de llegar….”.

—- Se corría el riesgo, pero sin el permiso de vacaciones, la economía local hubiese sido más azotada de lo que ha sido hasta ahora.

“Quizás hubiese sido menos el efecto económico en el sentido de ganancia; pero creo que no habríamos tenido cuarentena. Habría sido menos fluida la gente, pero no masiva. Acá llegó muy de golpe la gente. De hecho hasta el día de hoy se forman tacos. Mucha gente se vino a su segunda vivienda y eso está bien. Eso es controlable. Lo que no era controlable es que venga la gente por 15 días y que costara mantener los aforos. Eso también fue demasiado”.

—- ¿Qué le motiva volver a intentar ser alcaldesa?

“Siento mucha pasión por el tema público. En general es el tema público. El cómo se está llevando la política; el cansancio por la política. Hoy hay una vuelta de manija en eso. En el sobre cómo enfrentamos una nueva forma de hacer las cosas y siento que yo, hasta cierto punto, cometí errores en política, pero para la política tradicional. Yo puedo ser una posibilidad en un momento tan dificultoso como éste y hacerme cargo de un municipio y esa motivación está”.

INDEPENDIENTE.- Mansilla cree que su posición será valorada debido a que va como independiente y no como parte de un partido político.

—- Pero cuando se habla del movimiento social y sus eslóganes como que “Chile despertó” y parte de eso pasaba por la renovación de la política. Pareciera ser que la gente pide una renovación de rostros en la política y aparece usted que no es particularmente una cara nueva en este tema. ¿Cómo se explica eso?

“La política no tiene que ver necesariamente con la edad. Tiene que ver con la evolución de las personas y la forma de pensar y hacer las cosas. Yo siempre fui una persona más independiente que militante o dogmática…”.

—- Pero militó en el PPD…

“Pero fue una utilización del sistema. No porque a mí me apasionara tanto un partido y defenderlo a ‘brazo partido’ porque yo también discrepaba con muchos de ellos. Pero esa es la política…”.

—- ¿No será que reniega de una política antigua de la que usted viene?

“Pero quién no viene de una política antigua. Hoy día todos tenemos una forma de pensar o algún principio básico. A lo mejor no todos militan. Mi militancia tenía que ver más en el cómo optabas a un cargo como la alcaldía en ese momento; pero todas mis otras opciones fueron independientes. Esa vez que fui alcaldesa estaba como militante”.

—- ¿Tuvo que devolver favores cuando fue alcaldesa? Lo pregunto porque en ese tiempo hubo un cambio de color en el gobierno nacional y muchos militantes de lo que era la concertación quedaron sin trabajo y a algunos se les vio asumir en la municipalidad como a Marcelo Segura y Eduardo Abdala…

“Ellos eran caras visibles y hay mucha gente que se quedó pegada con eso, con las caras visibles que estaban en la política de gobierno, pero fueron tres o cuatro personas que eran más visibles políticamente; pero sinceramente nunca me pidieron que ponga a una persona u otra…”.

—- ¿Por qué lo hizo entonces?

“Lo hice por mi experiencia política; porque también se requerían personas con alguna experiencia política para trabajar con un gobierno de coalición distinta. Entonces yo pensé en ese minuto que si bien no eran personas de grados superiores, había una necesidad de que las personas que estuvieran conocieran el sistema del gobierno regional. Que conocieran el tejido administrativo regional”.

—- Pero tampoco duraron mucho. ¿Fue un error haberlos traído?

“No sé si fue un error; porque no eran personas que cumplieran un rol relevante dentro del municipio. Las caras eran visibles, pero también eran más cercanas conmigo en el sentido de poder tener a alguien para preguntar ‘cómo va este proyecto en temuco’ o ‘con quién tendría que hablar’”.

—- Pero viéndolo con la perspectiva del tiempo, ¿lo volvería a hacer de nuevo?

“Visto desde ahora, es un error; porque la inexperiencia política también te lleva a cometer errores. Ahora, o eres muy político o eres muy técnico. Entonces también el cuestionamiento tiene una doble interpretación”.

—- ¿Ha costado encontrar ese punto medio?

“Siendo independiente no tanto, porque siento que sintonizo mucho más con lo que está pasando, con la realidad que empezamos a vivir antes del estallido. Por eso mismo renuncio a un partido porque no me representaba”.

—- Pero parece ser que renuncia, porque el cupo como candidata a alcaldesa no se lo iban a dar…

“No. El cupo no tenía nada que ver. Eso fue mucho antes de que yo decidiera o me preguntaran siquiera. Yo renuncié cuando salí del Core (Consejo Regional). Y eso porque dije ‘esto es lo último que hago en política’ y esa fue mi intención en ese momento. Nunca me he sentido cercana o que ellos me representaran a mí. Sentía que había que cambiar las cosas”.

—- ¿Desgasta responder en cada entrevista e intervención por la gestión anterior? 

“Sí. Es la misma cantinela, porque en el fondo lo que te hacen sentir es que estuviste cuatro años errática y no te reconocen que en cuatro años hiciste más inversión que fueron todas resueltas o inauguradas en los ocho años siguientes. Solamente decir que sientes que no hay un reconocimiento verdadero a lo que hiciste; y siento que es el único talón de aquiles que tiene el gobierno local para decir las cosas que yo no hice y siento que es lo que más le dolió a la gente que participa políticamente por años en Pucón, que yo fuera cuatro años alcaldesa y que tuviera logros. En esos cuatro años se instalaron bases para muchos temas. Yo instalé el tema ambiental como unidad táctica dentro del municipio e instalé el tema de la salud primaria como esencial y hoy día nadie podría desconocerlo, pero no se reconoce”.

—- ¿Considera un lastre su período de cuatro años anterior en la actual campaña por tener que responder a todas estas cosas?

“Las voy a responder todas las veces que sea necesario, porque creo que cada vez más se ha tomado conciencia de que sí fueron importantes esos cuatro años. Y la instalación de que no atendía público o que traje gente de afuera son mitos que se van rompiendo”.

—- Pero usted misma señala que se cometieron errores, ¿qué errores puntualiza usted que cometió?

“No reconocer errores es no saber que puedes mejorar”.

—- Por cierto, ¿pero qué errores usted reconoce públicamente que cometió?

“Dos. Fui muy ingenua políticamente. Creí que las cosas se pueden cambiar en forma rápida: los temas culturales y los que están arraigados y no era así. Conocía por 30 años a Pucón y a su gente, pero políticamente era otro andar y eso se refleja mucho más con el tema de la atención de público. Es mi sello personal como asistente social atender en privado. Desde mi formación profesional entiendo que las personas vienen con un problema a hablar y ese problema se tiene que tratar en forma reservada”.

—- O sea, según usted el error no fue atender, sino que atender con reserva…

“Demasiada reserva. En el fondo no era la asistente social, sino que la alcaldesa y más gente tenía que ver que lo hacía…”.

—- ¿Y cuál es el segundo error que reconoce?

“Creo que traer gente de afuera muy visible políticamente; porque no me vas a decir que aquí no existen los personeros que son políticos. Esos dos errores hoy por nada del mundo los volvería a cometer”.

—- ¿Crees que se te mira distinto o se te evalúa distinto por un tema de género?

“Creo que hay sesgo. Primero hay sesgo político; porque si uno estaba más por un área de centro izquierda, eras comunista. Y hay gente que me lo ha dicho: ‘que bueno que va como independiente porque sentíamos que era comunista’”.

—- Pero usted es una persona de izquierda…

“De centro izquierda. No me declaro de izquierda. O sea, puedo discutir con gente de izquierda y llegar a acuerdos, y con gente de derecha también. No tengo prejuicios, porque mi labor ha sido técnica y planteo los temas desde todos los ámbitos. El otro sesgo es que vengo del área social por lo tanto cómo me voy a entender con el turismo, como si el turismo fuera una macroeconomía que requiere no sé qué discurso para que te crean y lo que a mi me interesa el que el sistema funcione para el empresario, para el que se saca la mugre por tener un emprendimiento y para el trabajador también. Que haya un equilibrio. Y tercero, siento que también hay un sesgo por ser mujer. Y no solo por ser mujer, porque la distinción que se hace de un señor Barra y una Edita Mansilla es grande”.

—- ¿En qué sentido?

“Él habla de ser ‘nacido y criado’ que es un sesgo también. Él habla de ser empresario por lo tanto su ligazón con el turismo, según él, puede ser más estrecha. Y tercero, que políticamente tiene habilidades y esas habilidades, buenas o malas, él las sabe usar a su favor. Y yo siempre voy a ir con la verdad. Yo no voy a mentir ni ‘engrupir’ a nadie para sacar provecho”.

—- ¿Usted dice que el alcalde miente y “engrupe” a la gente? 

“Él tiene la facilidad para decir ‘yo le voy a hacer la cancha’ y lo puede decir cada cuatro años y no se arruga. Yo le voy a decir, ‘la cancha vale quizás tanto y vamos a evaluar si es posible hacerla porque hay otros compromisos primero’ por hacer un ejercicio muy burdo”.

—- Pero es evidente que bajo su gestión hay promesas que se cumplieron, como el gimnasio y otras…

“Pero en 20 años también es obvio que tiene que tener obras. Si no son solo mentiras. Creo que tiene que ver más en el cómo captura el voto…”.

—- Pero de alguna forma usted plantea que él (Carlos Barra) engaña a la gente y que la gente se deja engañar…

“La gente reclama mucho sobre la vieja forma de hacer política, pero al final del día a la gente le gusta esa forma. Entonces no es necesariamente que le mientan, sino que se la dibujen, la pinten y la transformen”.

—- Pero esa podría ser una habilidad política, ¿usted no la tiene?

“Podría desarrollarla, pero hoy día los cambios también exigen una nueva forma de hacer política…”.

—- Pero hay que ganar elecciones…

“Pero yo no voy a ir a ganar elecciones con mentiras. Si la gente quiere que le vaya a mentir todos los días a su casa o a regalarle cosas, no voy a ir. No voy a usar los recursos municipales para ganar más votos. No voy a mandar, estando en campaña, que arreglen los caminos. Eso es falta de ética”.

—- ¿Cree que el alcalde falta a la ética?

“Creo que sí”.

—- ¿Es complejo ir a la elección como oposición dividida con dos candidatas, usted y Blanca Beraud con un alcalde que nunca ha perdido una elección y le ha ganado a usted dos elecciones? ¿En qué se basa su esperanza de triunfo que imagino está?

“Acá hay varios factores que evaluar. La gente se aburrió de la política y la gente valora mucho que yo vaya de independiente. La gente que votó por el ‘apruebo’ no va a votar por una persona nunca le hizo un guiño al ‘apruebo’ o que viene de un sector que llamó a rechazar”.

—- Pero se debe inspirar a la gente para salir a votar, porque nadie asegura que la gente que votó por “apruebo” en Pucón vaya a votar por usted…

“No da lo mismo quién esté en el municipio para un nuevo proceso constituyente. Y hoy día también pasa por cómo enfrentamos la pandemia, la reactivación económica y el proceso constituyente y no da lo mismo quién gane. Y eso la gente lo tiene súper claro. Primero la desconfianza política está y que yo sea independiente a la gente le agrada”.

—- Usted habla de reactivación económica después de la pandemia y probablemente ese sea el gran tema luego de que esta crisis vaya amainando. Y en Pucón el tema de reactivación va a ser clave. La pregunta es ¿por qué la gente va a confiar más para reactivar Pucón en una asistente social que no tiene mayor experiencia en negocios y no en Carlos Barra que es un empresario que ha estado en turismo gran parte de su vida? Porque pareciera ser que él sabe más de turismo y economía que Edita Mansilla, quien ha estado gran parte de su vida profesional en el sector público…

“Porque no necesariamente el que sabe más de negocios es el que sabe más de turismo. Porque cuando tú tienes una comuna que vende naturaleza, pero no te preocupaste de levantar un plan regulador a tiempo y echarle la culpa a otros cuando hay que hacerse cargo, de la falta de fiscalización y control interno municipal; entonces quiere decir que él no fue tan capaz de levantar este turismo que sea un poco má amable con la naturaleza y que sea un poco más participativo con los gremios porque no lo fue; entonces sí Edita Mansilla es una oportunidad. No porque sea asistente social, sino porque tiene un magíster en gerencia pública, porque es mucho más dialogante; porque tiene mucho menos egos por los cuales luchar. No tiene familia cuyos negocios tenga que defender”.

—- ¿Cree que el alcalde tiene temas de conflicto de interés cuando habla de la familia?

“La gente ve que él ha prosperado en los negocios, pero a los negocios de la gente sencilla les cuesta mucho prosperar. Entonces, esa es la comparación que la gente hace. No es un cuestionamiento a que lo hizo bien o mal”.

—- Pero convengamos que es un alcalde que levantó a Pucón de ser un pueblo casi desconocido a ser una ciudad reconocida en todo el mundo por lo turístico…

“Convengamos que eso no es solamente por una cuestión de marketing, sino que también por una economía global que prosperó. En los años 80 el público que venía era un segmento de muchos recursos y cuando Chile empieza a cambiar en una economía en que la clase media también empieza a salir y también empieza a turistear y comprar terrenos para segunda vivienda. Entonces no es todo obra y gracia del señor Barra”.

—- Pero tampoco eso pasó por ósmosis o solo porque pasó solamente…

“Obviamente. Pero si en 20 años no pasó, sería absurdo que solo se dedicara a prosperar sus negocios. Obviamente que hay un discurso y una gestión importante. Pero hoy tiene que ver que todo es distinto y que el turismo tiene que reinventarse y cómo focalizamos los esfuerzos para que el desarrollo turístico sea mucho más llevado de alguna forma de hacerlo con todas la comunidades y levantar nuevos polos de desarrollo”.

LOBBY.- Edita Mansilla dice que no vivió presiones o lobby para aprobar la apertura en el sector del borde lago.

—- Suena súper bien, pero si usted tuviera la oportunidad estos cuatro años ¿hacia dónde re enfocaría el turismo?

“Esto no es que se invente desde un discurso del alcalde o la alcaldesa. Esto es algo que se tiene que trabajar con los gremios, empresarios turísticos y con los gobiernos…”.

—– Esta bien, pero las políticas pública locales salen desde la municipalidad, ¿hacía dónde enfocaría usted esas políticas?

“Aquí tiene que haber un plan de desarrollo turístico que se trabaje participativamente; que se enfoque en levantar nuevos polos de desarrollo y levantar nuevos emprendimientos rurales y que existen; levantar los proyectos viales que hoy existen; descontaminar el lago. O sea, es esencial levantar fortalezas de cómo cuidamos el medio ambiente. Ya no basta que vengan a hacer inversiones inmobiliarias para justificar el crecimiento”.

—- ¿Cuál sería su posición sobre el desarrollo inmobiliario: ordenarlo, frenarlo, limitarlo, prohibirlo?

“La prohibición tiene que ver sobre el cómo generamos un plan regulador. Ahí hay que ponerle mucha cautela. La fiscalización es fundamental. Ponerle todo el esfuerzo al estudio del plan regulador. Hay que ordenar mucho más los accesos en Camino Internacional”.

—- El inmobiliario es uno de los grandes temas de la campaña y el actual alcalde descarga, de alguma medida, responsabilidad en esta apertura que se hizo en parte del borde del lago y usted lo ha respondido varias veces con tecnicismos variados, pero más allá de lo que pasó o no (que ya está respondido varias veces), la pregunta es si usted pudiera volver al pasado y volver a ese momento, ¿haría algo diferente?

“No había muchas posibilidades. Yo le preguntaría al señor Barra qué habría hecho él, porque la ley estaba desde el 2004; entonces si él quería rescatar tanto esa área verde que se modificó y ese uso de suelo, podría haber modificado el plan regulador antes. Cuando empezamos a hacer el estudio del nuevo Plan Regulador, ya no era posible frenar esto; excepto que lo hubiésemos expropiado”.

—- O sea, usted dice que no se pudo hacer nada más de lo que se hizo ¿ese es su punto?

“Claro, porque era un impositivo legal”.

—- Pero el informe de Contraloría dice que se pudieron hacer otras cosas…

“No. No se podían hacer otras cosas. De hecho la Contraloría sacó un dictamen el 2013 que fue tardío, pero no tenía que ver con la modificación que era legal, sino que solo con el uso de playas”.

—- ¿Hubo presiones de privados o lobby para aprobar esto?

“Por mi parte no”.

—- ¿Y de los asesores?

“No creo. No puedo afirmar algo que no sé”.

—- Le pregunto porque un candidato a concejal de su sector (el PPD) del año 2004 finalmente ingresó un proyecto inmobiliario que se basaba en la apertura que su gobierno comunal realizó…

“Desconozco la pregunta. Desconozco a qué te refieres con eso”.

—- La pregunta es si él hizo lobby, presionó o sugirió para la apertura…

“No. Para nada. El tema del cambio de uso de suelo en esa área era por un impositivo legal. La única posibilidad de haber mantenido el área verde como área verde era que el Plan regulador hubiese estado en estudio en ese momento, pero como asumo en diciembre de 2008 que es como asumir en 2009; la ley estaba en 2004, yo no podía hacer mucho, salvo que hubiese tenido los recursos para expropiar, lo que tampoco era porque yo recibí un municipio casi en cero en ese momento en muchos ítems. No tenía muchas posibilidades de expropiar ese terreno. Creo que el que se informe un poco más entiende la implicancia de esta ley”.