El eclipse y los puconinos (y el pilucho de Salfate)

*Por Rodrigo Vergara V.

FOTO PUCONINA.- Esta columna es ilustrada con la foto de otro puconino, Claudio Painepan, que tomó unos espectaculares registros del eclipse de este 14 de diciembre.

Un hombre desnudo en la playa grita que es el fin del mundo y luego ataca a unas personas. El alcohol y las drogas pareciera que hicieron lo suyo. Salfate lo comenta por TV y es Trending Topic (TT) en Twitter. La lluvia, compañera permanente para los puconinos, decidió decir presente y no aflojó; aunque las nubes dejaron ver en algo el mega fenómeno astronómico; el agua le dio un contexto particular al evento que debía marcar el inicio de la temporada 2021. Y la verdad, probablemente muchos puconinos miramos con algo de ironía y distancia a los miles que polulaban por las calles y se mojaban. Porque más allá del Covid, el pueblo sigue siendo nuestro y la lluvia es la compañera fiel la mayoría de los días del año. Y no seríamos tan mal agradecidos como para repudiarla el día del eclipse. Eso, pese a que los noteros y rostros de matinales recurrían a brujos y agoreros buscando algo positivo sobre el tiempo atmosférico: “Después de 12 abrirá”, decían algunos. Y si bien, en otras partes de la zona de oscuridad, las nubes sí cedieron, en Pucón se mantuvieron firmes y desafiantes. Se hizo de noche a las trece y cero dos minutos de la tarde; pero se hizo de noche a la puconina, con lluvia.

Ahora el tema es tratar de descifrar lo que pasará durante las próximas semanas. La posibilidad de que los contagios del odioso coronavirus se nos disparen por las aglomeraciones de estos días es real y cierta. Pero, para ser francos, una cuarentena veraniega sería más que nefasta. Cualquier encierro es más llevadero en invierno: el frío y la lluvia invitan a quedarse en casa al calor de las estufas a leña; pero en el verano es otra historia: las altas temperaturas y el encierro de verdad que no se llevan. Y ni hablar de la economía. Una restricción de ese tipo sería el tiro de gracia para la industria local. En ese contexto, lo mejor quizás sería copiarle al empiluchado de Salfate y gritar en la playa que es el fin del mundo. En una de esas llamamos la atención de algún notero de matinal y nos volvemos TT en Twitter. Quizás así nuestros iluminados gobernantes se acuerden de nosotros.

Por otro lado, tampoco es muy sano seguir con la cantinela de llorar por Facebook,  despotricar en contra de los turistas y acoger cualquier loca y estúpida teoría conspirativa de moda. No. Hay que asumir lo que somos para bien o mal. Somos un pueblo que vive del turismo y hoy nos toca bailar con la fea. Ahora, si no le gusta cómo se hacen las cosas, vaya y vote cuando toque hacerlo. Porque la verdad, todos tenemos los gobernantes que nos merecemos y por los cuales votamos. Cualquier otro reclamo, sobre todo los virtuales, son insípidos y se diluyen demasiado rápido.

Volviendo al pilucho, quizás no estemos viviendo el fin del mundo aún (la verdad solo fue un eclipse); pero tal vez podríamos hacer un pequeño ejercicio: ¿qué pasaría si lo fuera? Cuál fue nuestro aporte a Pucón. A nuestra comunidad. En mi caso, no mucho. Hay demasiado por hacer aún. Lo cierto es que estamos en una crisis profunda; pero no saldremos de ella reclamando y puteando a medio mundo por redes sociales. Hay una generación de puconinos porfiados como la lluvia de este lunes 14 de diciembre. Y no se van aunque quieran echarlos. Solo están algo tapados (tal como el sol hoy). Pero los eclipses siempre terminan.

*Rodrigo Vergara V., es periodista, editor de La Voz de Pucón y… puconino.