Hablemos de descentralización

*Por Emilio Ulloa B.

El pasado 13 de julio Chile vivió un nuevo proceso eleccionario, uno de los tantos que hemos tenido este 2021, el cual en concreto fue la segunda vuelta de las elecciones a gobernadores regionales en 13 de las 16 regiones de nuestro país. Ya con el resultado y los gobernadores regionales electos y en sus funciones, las regiones y sus habitantes esperan poder realizar y ver materializada esa antigua y vieja promesa de descentralizar Chile. Esto, por que si bien nuestro sistema y forma de estado (unitario) es de carácter centralizado en cuanto al poder político, lo que se busca a través de este nuevo cargo de gobernador regional, es justamente que las decisiones y los problemas de las regiones se discutan y resuelvan en éstas y no en Santiago como ha sido la tónica a lo largo de todos estos años. Donde, sin ir más lejos, esto ha quedado de manifiesto en las medidas como cuarentenas y aforos, que muchas veces se toma la realidad del nivel central sin considerar que las condiciones climáticas son muy distintas por ejemplo en Santiago que en  La Araucanía o la región de Magallanes. 

La idea y promesa de lograr la descentralización de nuestro país no es nueva. De hecho, viene siendo propuesta durante mucho tiempo y no tan solo por un sector político, sino por muchos de estos. Es por esto que se espera mucho de esta nueva figura del gobernador regional y la nueva manera en la toma de decisiones, organización y manejo de las regiones. Una especie de autonomía más amplia, pero que a la vez convive con el representante del poder político central, el delegado presidencial. En esta materia mucho se espera de cómo y cuáles serán las propuestas que ofrecerá la Convención Constitucional, la cual debe abordar dentro de tantas materias, la descentralización política de nuestro país. 

El proceso de descentralización es una gran oportunidad, pero a la vez un enorme desafío, y no tan solo de carácter político sino también conlleva un desafío en materia cultural. La historia de chile demuestra que los chilenos estamos acostumbrados a que tanto las decisiones como la organización se resuelvan en la figura central del poder político (Presidente de la República) este sin duda será un aspecto relevante y fundamental que debemos trabajar juntos como sociedad, ya que este proceso por más estructurado y bien plantado, requiere un trabajo entre el poder político y nosotros los ciudadanos. Para poder materializar estos cambios y lograr la anhelada descentralización, tenemos que tener la capacidad de impulso para fijar las reglas y principios que ayuden a lograr estos cambios políticos y culturales y sean una realidad tangible.  Un dato no menor de nuestra fuerte centralización es la que entrega la OCDE, la cual sitúa a Chile junto a Irlanda y Grecia como los países más centralizados en materia de organización política. Es por esta razón que hay una gran esperanza en que la Convención Constituyente aborde de manera primordial esta materia, más aún cuando dentro de los pocos aspectos en los cuales existe un consenso de todos los sectores e ideologías que componen el organismo encargado de redactar la nueva Carta Magna es justamente cómo lograr la tan anhelada descentralización.

En definitiva, si la convención quiere debatir y darle la importancia que merece esta materia, es fundamental que entienda que la idea de un Estado más grande y robusto, el cual tenga un alto nivel de intervencionismo será sin duda más contraproducente que beneficioso. Se debe lograr un Estado con poderes limitados, modernizado, con el foco en las personas. Es trascendental dejar en claro que no existen países desarrollados en el mundo democrático que sean centralizados o con regiones con poderes autónomos irrelevantes. Este nuevo proceso debe tener la capacidad de poder lograr y ofrecer libertades a las regiones para que estas a su vez sean capaces de gobernarse y administrar sus propios recursos, este es sin duda uno de los aspectos más relevantes a la hora de hablar y plantear la discusión de descentralización, ya que sin la independencia de poder político y económico no existirá jamás el tan anhelado progreso y desarrollo de todas y cada unas de las regiones de chile. 

*Emilio Ulloa B., es consejero general de RN.