Gerente de Andacor dice que gran parte de la inversión en el nuevo centro de montaña se la llevará el camino y los andariveles

Peter Leatherbee, quien recibió oficialmente la concesión en el Volcán Villarrica de manos del ministro de Bienes Nacionales, Julio Isamit, aclara que un 85% de la inversión inicial comprometida para los primeros cuatro años de un poco más de $800 millones serán enfocados en darle al destino el estándar necesario en seguridad y con la infraestructura vial que permita el acceso más cómodo. Dice que ve muy difícil operar este invierno y que, si todo sale bien, se proyectan para abrir la temporada de verano 2023. También aclara que busca generar un polo de desarrollo integrado socioculturalmente con las comunidades mapuches.

ENTREGA.- La entrega de la concesión por 30 años fue oficializada la tarde del martes por el mismo ministro de Bienes Nacionales, Julio Isamit, quien le entregó la documentación al gerente de Andacor, Peter Leatherbee (de negro).

Eran pasadas las 13 horas del martes uno de marzo cuando el ministro de Bienes Nacionales, Julio Isamit, entregó oficialmente la concesión del nuevo Centro de Montaña del Volcán Villarrica a Peter Leatherbee (43) gerente general de la empresa Andacor, la que se lo adjudicó por un período de 30 años y con la promesa de hacer una inversión inicial de más de $800 millones. ¿El objetivo? Crear un polo de desarrollo turístico en el macizo y reemplazar al alicaído centro de esquí local para transformarlo en un foco de atracción durante todo el año y no solo en las temporadas de nieve en invierno. 

Luego de la ceremonia, el empresario y tercera generación de la familia que controla, entre otros, el Centro de Esquí El Colorado en la Región Metropolitana, se dio un tiempo para hablar con La Voz… de Pucón y proyectar los primeros pasos en las casi 286 hectáreas que les otorga la licitación. Eso, aunque aún faltan algunos detalles como la toma de razón de la Contraloría. Según Leatherbee el desafío que se les viene como empresa es gigantesco: revitalizar un sector turístico que no está (y tal vez nunca ha estado) en un buen nivel.

“Es un tremendo desafío para nosotros. Creemos que el volcán tiene mucho que entregar para los turistas y para desarrollarlo de una forma sustentable el año completo. Hoy día no está en condiciones de desarrollarlo de buena forma, con la seguridad y con las instalaciones que se requieren. Por eso, hay un primer esfuerzo en mejorar las instalaciones actuales”, dice Leatherbee. 

El empresario insiste en que lo primero es revisar y mejorar la infraestructura que existe: “Una vez que tengamos todos los trámites administrativos ‘oleados y sacramentados’ porque no estamos en condiciones de entrar y hacer inversiones hasta que esté el último papel firmado; nuestro plan es hacer un levantamiento de las instalaciones que ya lo hemos empezado a hacer; pero una vez que nos entreguen la llave vamos a poder entrar y revisar todas las instalaciones y recuperar la infraestructura actual de andariveles, restaurantes y estacionamientos y, obviamente, ver cuáles son los desafíos que tenemos para que se pueda desarrollar adecuadamente la montaña”.

Según Leatherbee un elemento clave que deben mejorar sí o sí es el camino de acceso al actual centro de esquí. “El camino está en un estado mejorable y creemos que eso va a hacer un primer tope, especialmente cuando hay nieve. Entonces, nuestro plan es hacer un levantamiento de qué es lo que se necesita hacer para que cumpla con el estándar que queremos lograr como destino turístico”, aclara y luego agrega: “Tenemos que ver qué es lo que falta para poder ver y ordenar las inversiones para tener al destino con las condiciones mínimas que nosotros necesitamos”.

Sobre la posibilidad de poder, si lo administrativo marcha bien, abrir este invierno, el ejecutivo de Andacor muestra dudas: “La esperanza es lo último que se pierde, pero se ve difícil porque ya estamos en marzo y nosotros creemos que los últimos trámites administrativos pueden demorar entre uno y dos meses más. Ojalá fuera más rápido. Y las mejoras que ya estamos visualizando son importantes. Requieren meses de trabajo de mantención de andariveles para que cumplan con los estándares de seguridad. Hay algunos andariveles, por ejemplo, que no tienen las barras de protección y vamos a tener que ponerlas y no están en nuestras bodegas: hay que comprarlas, fabricarlas e instalarlas. Entonces, la verdad es que se ve bien difícil que podamos operar este invierno en el estándar en que nosotros queremos llegar al volcán. Entonces estamos planificando todo el esfuerzo para comenzar en el verano la operación de montaña; porque es un centro de montaña lo que queremos hacer. Visualizamos operar en el verano (2023) y ya en el invierno siguiente estar en el estándar que nosotros necesitamos en seguridad y servicio. Se ve muy difícil operar este invierno”.

Inversión

Sobre el compromiso de inversión de más de $800 millones, el ejecutivo de Andacor aclara que ese dinero debe estar listo en un período de cuatro años, y al tercer año la exigencia es que esté el 75% de la inversión. “Nosotros queremos hacer la inversión de la forma más económicamente sustentable posible. Si podemos hacer todo al año uno, lo vamos a hacer; pero para eso hay que justificar la inversión y asegurarse que tenga un retorno en los ingresos. Y la verdad es que nuestro plan es poder invertir con el modelo que nosotros tenemos en Santiago que es reinvertir el 70% de nuestras utilidades en el destino. Y porque el destino, en general, lo requiere. Va a requerir una inversión importante para poder levantar la infraestructura actual y ponerla a la altura de lo que es el volcán”, aclara y agrega: “Hay mucho espacio para mejorar la infraestructura actual para recién llegar a lo que se merece el volcán. Y en los 30 años de concesión nosotros vamos querer reinvertir lo más posible para que el destino esté a la altura de lo que debería estar”.

Sobre el foco de la inversión, más allá de mejorar la infraestructura de andariveles y, principalmente, arreglar la deteriorada ruta que lleva al actual centro de esquí (un 85% de la inversión inicial y un 60% de la inversión total entre andariveles y caminos), Leatherbee aclara que es necesario levantar infraestructura para cafetería, refugios y otros necesidades que cumplan con el estándar de servicio que se requiere para todo el año. Sobre la posibilidad de levantar un hotel u otro tipo de inversión inmobiliaria turística; el empresario sostiene que es una posibilidad, aunque aclara que en Pucón ya existe la infraestructura hotelera y las camas necesarias: “En Pucón mismo ya hay gran parte de las camas disponibles. Entonces la pregunta es cómo hacemos con las camas disponibles en departamentos, hoteles, cabañas y otros desarrollos que hay en la zona para que puedan llegar al volcán. Porque para ser sincero, el camino hoy no está en condiciones para que pueda subir cualquier auto. Entonces, estamos viendo que vamos a tener que poner un sector de estacionamientos más bajo para los vehículos que no puedan subir y nosotros ofrecer una subida en algún andarivel o con buses de acercamiento como sucede en Europa o Estados Unidos”.

Comunidades

Otro elemento clave que Peter Leatherbee dice enfocar con detención son las comunidades mapuches que tienen en el volcán un foco de atención religiosa y cultural. Según él, la idea es poder generar un desarrollo integrado y respetuoso de las tradiciones ancestrales de los mapuches. De acuerdo a su criterio, lo primero es sentarse a escuchar para entender las necesidades y requerimientos socioculturales de las comunidades aledañas: “Lo primero es sentarse a escuchar y a entender. Nosotros venimos de visita. Nosotros estamos recién llegando. Tenemos mucho conocimiento de lo que es operación sustentable de montaña, pero no sabemos lo que es la operación sustentable de un volcán que es un desafío no menor, porque hay ciertas inversiones que uno tiene saber si están o no en la línea de la lava cuando corra. Y eso es muy importante saberlo, aunque nunca se tenga certeza del todo. Y también es poder sentarnos y escuchar a quienes han estado aquí por muchos años antes que nosotros y ver cómo nosotros podemos venir a colaborar porque nosotros, sabiendo que esto puede ser un lugar de santuario religioso, incluso poder ayudar a que ese santuario sea mejor y más cómodo. Yo desconozco los lugares en que están esos espacios. Entonces, en la medida que uno va entendiendo eso y escuchando a quienes estuvieron antes que nosotros y siguen hoy día y van a seguir después que nosotros, poder entender y ver cómo colaboramos y no vayamos en contra de lo que ellos quieren lograr”, dice y luego agrega: “La verdad es que todo el relato turístico del santuario y del destino vienen muy de la mano del patrimonio cultural de quienes han estado antes que nosotros. Entonces, nosotros queremos escuchar e incorporar eso en nuestro destino”.

Leatherbee dice que ya han existido conversaciones preliminares con algunas comunidades, pero es un proceso que es incipiente aún: “Hemos tenido contactos preliminares, pero la verdad es que hasta que no se nos adjudique con la última firma no hemos querido insistir en esas comunicaciones, porque no sabemos si está todo listo, aunque ya estamos muy cerca de asegurarlo, pero hemos tenido un primer acercamiento”.

Y sobre la posibilidad de integrar a las comunidades de manera comercial y hacerlas parte, también, del modelo de desarrollo económico. Es decir, que se lleven algo del negocio generado, el empresario también se muestra abierto y propicio a ello. “Eso es muy importante porque todo lo que un centro de esquí o de montaña haga va a energizar todo lo que es el destino y el tráfico de personas. Es decir, habrá una demanda mayor de personas que pasan por ciertos lugares. Entonces todas las tiendas que están cerca del volcán y las que van a haber en el volcán mismo se van a ver beneficiados de lo que nosotros hagamos. Entonces la verdad es que por cada peso que se deja en el centro de esquí, ocho se dejan en otras partes del camino, ya sea por la compra de artesanía, ropa, souvenirs, comida, etc. Todo eso se energiza una vez que un destino tan importante como el volcán vaya trayendo más personas a visitarlo” explica y agrega: “Todo lo que se pueda producir acá, artesanía, mermeladas y cualquier tipo de producto que se pueda vender, no solo queremos venderlo acá, sino que también queremos llevarlo a donde nosotros tenemos operaciones en el resto del país. Es una forma de ayudar a que los productos puedan tener más demanda. La artesanía es preciosa y en el extranjero valoran mucho el patrimonio cultural que tenemos acá. Nosotros queremos ser un puente para llevar eso desde La Araucanía a los otros destinos que nosotros tenemos en Chile. El compromiso nuestro es poder sumar”.