La saturada conectividad vial

Si bien como puconinos pareciera que ya estamos algo acostumbrados a los tacos del verano y adoptábamos una posición complaciente al entender que era el costo de habitar en una ciudad turística y con alta demanda; la situación se ha ido agudizando y ha penetrado ya en el resto del año. Sobre todo luego de desatarse la pandemia, ya que evidentemente generó que varios miles (se habla de diez mil personas o más) decidieron quedarse en Pucón y ya sus segundas viviendas se transformaron en primeras casas. Y en buena hora que así sea y por fin se haya descubierto el beneficio de trabajar desde casa y moverse menos. 

Y el flujo de personas cambió definitivamente. Y nuestro golpeado comercio también se ha beneficiado por esto y ha podido, en parte, suavizar los efectos de las draconianas cuarentenas. Eso es indudable. Pero la cantidad de personas que llegó, quienes por cierto, trajeron sus vehículos familiares, nos dejaron con la alta congestión de manera permanente. Y esto se agudiza cada tarde, principalmente, en la ruta que une Caburgua y Pucón. Y la situación se hace, muchas veces, insostenible debido a la imprudencia y poca paciencia clásica que tenemos como conductores. Por lo mismo, el peligro acecha en esa mal demarcada ruta (aún no se define claramente si es tercera vía y una berma).

Así las cosas urge apurar los proyectos que delinean una ampliación de ese camino; pero más que eso; es necesario que la planificación territorial sea una prioridad para nuestras autoridades locales y regionales. Nos gusta crecer, pero ese crecimiento debe venir de la mano con la adecuación de Pucón para recibir a los nuevos residentes (quienes tienen todo el derecho de vivir donde les de gusto y gana) y a los visitantes que cada año nos bendicen con su presencia.

Por el momento, hay una luz en el anuncio que hicieron las autoridades de volver a poner en marcha el proyecto de doble vía entre Villarrica y Freire. Es un comienzo que, aunque por ahora algo alejado de Pucón, nos muestra que quienes toman decisiones están mirando nuestra situación como Zona Lacustre. Esto, porque no solo el lago está saturado. También tenemos otras áreas de desarrollo que no soportan más cargas para las que no estaban preparadas. Entre ellas las carreteras y rutas lacustres.