La “fiesta de la democracia”

El domingo elegiremos nuevas autoridades en el Ejecutivo y el Legislativo. En nuestra región tendremos que votar para Presidente, diputados y consejeros regionales. Y la decisión no es menor. Algunos, de hecho, la han llamado la elección más importante del siglo XXI. Y bien podría serlo tomando en cuenta lo que hemos vivido como país en los últimos años; particularmente desde los hechos que dieron lugar al denominado “estallido social” de octubre de 2018.

El punto es que más allá de las definiciones políticas particulares de cada uno; pareciera ser que estas votaciones encuentran a un país polarizado en extremo. Y así lo marcan las encuestas que ponen al representante de la izquierda y al de la derecha compitiendo por el primer lugar y quedar mejor posicionado para una eventual segunda vuelta. Al contrario de los candidatos más centristas que han tenido que remar a contracorriente para tratar de posicionarse como una alternativa viable a la hora de las definiciones. 

Atrás parece que quedaron los años en que las elecciones eran una especie de trámite en las que, independiente de quien las ganaba (generalmente la Concertación), el país seguía su tranco normal sin mayores alteraciones. Y sin darle una valoración a lo anterior, es probable que eso mismo —que puede ser una virtud desde un punto de vista— se haya convertido en un elemento que atente, en definitiva, en contra de la estabilidad democrática de nuestro país que se ha visto golpeada por corrientes extremas y polarizadas como el escenario actual. O sea, si las elecciones no marcaban mayores diferencias, a quién le importaba interiorizarse del fondo y entender, ideológicamente hablando, el efecto de votar por unos o por otros.

Por lo mismo, en este proceso que se abrió en Chile es necesario informarse, entender, leer y no caer presa de acalorados momentos políticos marcados por bravatas, mentiras y fakes news incubadas en las, a veces, detestables redes sociales. La invitación es que más allá de las preferencias ideológicas personales se vote de manera informada, con claridad de las propuestas y entendiendo, más allá de las sensaciones estomacales, qué es mejor para un país que necesita caminar y avanzar luego de dos años de una profunda crisis social, económica y sanitaria. Por lo mismo informémonos y salgamos de nuestras casas para emitir el sufragio y que nuestra “fiesta de la democracia” no se transforme luego en una resaca electoral de la que nos cueste levantarnos.