Cortes de luz

Este verano 2022 podrá ser recordado por varias cosas. Buenas y malas. Entre ellas que los turistas volvieron después de una temporada 2021 nefasta con cierres obligados por la pandemia del Covid-19. Esto, porque pese a que este año también el virus atacó —aunque pareciera en una versión más amigable y sumado a la protección de las vacunas— la comuna pudo mantenerse abierta y vivir un período estival más o menos normal. También será recordada porque los tacos parecieron agudizarse más que otros años y también por el colapso generado en la recolección de residuos domiciliarios. 

Pero queremos enfocarnos en un elemento que también se ha manifestado en veranos anteriores: los reiterados cortes de electricidad. Y esto último es, probablemente, la situación con mayor nivel de perjuicios por los efectos colaterales que el tema trae. El problema, más que quedarse a oscuras (que ya es malo), trae situaciones negativas en todos quienes desarrollan actividades comerciales relacionadas al turismo. Es decir, más del 80% del mercado local.

Es por eso que esta situación ya no resiste mucho análisis. La CGE debe extremar recursos para prepararse para las contingencias climáticas propias de esta zona. Es decir, desde hace miles de años que en esta región hay nieve, viento, lluvia y calor en verano. O sea, no hay que ser un astrofísico de la NASA para entender que es deber prepararse para enfrentar las variaciones del tiempo. Y para eso tienen que, necesariamente, invertir recursos. Y no pocos.

Y las autoridades, por su lado, deben tomar las banderas y liderar las presiones a la empresa para que cumpla y falle lo menos posible. El anuncio de denunciar a la superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) es un primer paso. Pero también es relevante hacer seguimiento a esta denuncia para que no se quede solo en un anuncio y tenga los efectos esperados. Nuestra comunidad no está en condiciones de seguir soportando este mal servicio.