Emergencia habitacional

*Por Daniela García

Las cifras a nivel país son desalentadoras, hay  81.643 familias que viven en campamentos (un incremento del  73,5% en la cantidad de familias desde 1996). Estos números son el síntoma de la falta de acceso a la vivienda que hay en Chile. Y en Pucón el síntoma es innegable  y doloroso.

El problema de la vivienda en Chile es que los programas públicos no logran atender las necesidades de una creciente población, en parte producida por la mayor inmigración y los cambios demográficos; a lo que se suma que los precios de la vivienda son inalcanzables para una gran cantidad de familias. Pongo la atención en los programas públicos, porque las inmobiliarias privadas no se interesan en atender a los grupos de menores recursos. No ven allí su negocio y eso es lo único que les interesa. Hasta hace un tiempo las inmobiliarias sí construían vivienda social, pero la especulación con el valor del suelo hace prácticamente imposible construir una vivienda con el subsidio que da el Estado, a no ser que sean en terrenos muy marginales de las grandes ciudades.

En Pucón  el escenario es acentuado. Si analicemos los factores que influyen la demanda  solo podemos concluir que aquí son peores: en términos de migración, somos hace años de las ciudades con mayor crecimiento. A nivel demográfico estamos alegres de saber que las familias y jóvenes cada vez más se van quedando en la zona, también recibimos migración nacional e internacional. Nuestros planes de ordenamiento territorial comunal e intercomunal no dan cuenta del rápido crecimiento de la población. La especulación con el suelo sube sus precios y las inmobiliarias contribuyen a subirlo aún más con sus programas de segunda vivienda para grupos de altos ingresos.  

Y si bien es fácil llenarse la boca hablando del derecho a la vivienda, las autoridades no se han incomodado lo suficiente para dar soluciones con la urgencia que amerita.

¿Por qué el municipio se preocupa de satisfacer más a sus visitantes que de asegurar vivienda justa para todos? Peor aún: ¿cómo es posible que en un municipio con el privilegio de tener aportes de un casino, no se han hecho inversiones para resolver la vivienda de quienes más lo necesitan? Hay tanto que se podría hacer, partiendo por crear un banco de suelos para vivienda popular, generando oportunidades reales de núcleos urbanos sustentables y para todos.

Urgen señales claras de empatía y proactividad para atender estas necesidades, porque el Estado y, en particular, nuestro municipio y gobierno regional, son los llamados a realizar esta tarea y también de alinear los intereses privados tras inversiones y acciones que ponen el bien común por delante. En términos políticos tenemos una gran oportunidad. La diversidad y entusiasmo del nuevo concejo pareciera alinearse  bajo la idea de invertir en dar soluciones a las necesidades de vivienda social. Ahora estará en manos de la primera autoridad comunal dar señales de si escucha a su gente.

Debemos mirarnos a los ojos como seres humanos y entender que el dolor ajeno también es nuestro y solo cuando nos encontremos en un punto medio podremos levantarnos todos.

*Daniela García es concejal independiente de izquierda.