Agua con fecas estuvo al menos diez días contaminando al saturado Lago Villarrica

La historia de la tubería de alcantarillado rota estuvo marcada por versiones encontradas de ambas empresas implicadas en el tema. El asunto sólo se solucionó durante la tarde noche del jueves con la intervención de Aguas Araucanía. El costo de la reparación podría abrir un frente legal en la Fiscalía.

Por Rodrigo Vergara

La historia pareciera que llegó a su fin, pero dejó tras ella una serie de contradicciones y visiones totalmente opuestas de lo que habría sucedido. Además del mal olor producto de, a lo menos, diez días que estuvo saliendo agua servida (en rigor fecas) desde una tubería del condominio Aiwinco, la que llegaba directamente al lago (declarado como “saturado” por la contaminación) por el sistema de evacuación de lluvias, y que sólo tuvo reparación, pasadas las 21 horas de este jueves. Todo, luego de que el tema reventó en redes sociales y un grupo ambientalista salió a protestar.

Según lo que pudo investigar este medio, el problema se generó cuando se rompió una tubería (aparentemente por la acción de una retroexcavadora) que transportaba los desechos orgánicos, producidos en el condominio Aiwinco, hasta una cámara que los desviaba hasta la red de alcantarillado en Pucón. Las fuentes consultadas explican que la sanitaria Aguas Araucanía notificó verbalmente sobre la situación de la rotura al encargado del condominio, Carlos Cárdenas, el pasado cinco de junio. Así lo reconoció el propio Cárdenas. “A mí vino una cuadrilla a decirme que yo tenía un problema de conexión al colector. Como yo soy un trabajador del condominio y, eventualmente, podría haber sido un problema de la inmobiliaria, lo que les digo es que si hay un problema con la conexión, que me den un informe técnico de cuál es el problema que estamos causando”, dijo Cárdenas, quien agregó que la sanitaria no le dio mayor información sobre el tema: “Eso hasta que explota el asunto y me dicen que tengo que arreglarlo”. El administrador se refiere a lo que sucedió el martes 12 de junio cuando las imágenes y videos del agua contaminada inundaban las redes sociales y la gente comenzó a reclamar.

Posterior a eso, las cosas se sucedieron rápido. La infracción de la municipalidad a la empresa inmobiliaria Magisur, la que se ubica frente a Aiwinco por el camino al volcán y a quienes muchos apuntaban como los responsables de la rotura; la protesta del grupo ambientalista Movimiento Intercultural de la Cuenca del Trancura; el oficio municipal a la superintendencia de Medio Ambiente y una nueva infracción, esta vez a Aiwinco. Pero de soluciones nada. Todo, entre el martes y el miércoles recién pasado.

Recién este jueves por la mañana llegaron las primeras luces de una salida, pero el conflicto, que en algún momento parecía solucionado, se entrampó nuevamente. Esto, porque el propio Cárdenas estuvo en el lugar donde estaba la tubería rota (en rigor el problema trataba que faltaban cerca de cuatro metros de tubo para llegar hasta la cámara que desviaba el material hacia el alcantarillado) junto a personal de Aguas Araucanía y la empresa constructora que trabaja para Magisur. Cerca de las diez de la mañana se suponía que tenían un arreglo, pero todo se fue al tacho de la basura cuando el dueño de Magisur, Raúl Benito, se negó a correr con la reparación, ya que, según él, su compañía no tenía responsabilidad alguna en el problema.

“No es responsabilidad nuestra”, señalaba Benito a La Voz. El ejecutivo explicaba que ellos no trabajaron con ninguna máquina retroexcavadora en la zanja donde se produjo la rotura, ya que la instrucción era limpiar el sitio y que eso lo realizaron con trabajadores que usaron palas: “Nosotros limpiamos la zanja, porque ese es un canal que evacúa las aguas lluvias que vienen de la calle, pero lo hicimos a mano, o sea con palas. No metimos máquina. Y sí, hace dos semanas atrás, hubo una máquina trabajando, pero no es nuestra”.

Según Raúl Benito, si ellos asumían el arreglo, en el fondo, reconocían que el problema fue causado por ellos y eso era un riesgo que no estaba dispuesto asumir. El punto es que de hacerlo quedarían expuestos a cualquier acción posterior de parte de los tribunales (el caso está en el Juzgado de Policía Local) o de el condominio Aiwinco, quienes, a la postre, son los dueños de la tubería rota.

El tema se solucionó pasadas las 17 horas mediante conversaciones en las que participó, incluso, el alcalde Carlos Barra vía telefónica desde Santiago en donde se encuentra realizando diferentes gestiones. La idea era que el tema se solucionara lo más rápido que se pueda. Y el asunto se aclaró cuando Aiwinco se comprometió a correr con los gastos del arreglo que realizaría la noche del jueves la propia empresa sanitaria Aguas Araucanía.

Pero el conflicto pareciera que no terminará con el cierre de la cañería, ya que Cárdenas explicó a La Voz… que tratará de abrir un diálogo con los ejecutivos de Magisur para que les devuelvan el dinero de los gastos. De lo contrario, explicó, hará una denuncia en la Fiscalía por daños. Así las cosas, recién a las 21:20 horas de este jueves el tubo quedó oficialmente reparado (fotografía que ilustra esta nota), aunque aún no se conozca a los responsables del daño ambiental.