Cuarentena y libertad

Mientras se escribe esta editorial las imágenes de largas filas de vehículos que entraban a la Zona Lacustre de Villarrica y Pucón se tomaban las redes sociales y marcaban un punto evidente desde hace bastante tiempo. Pese a que ambas comunas están en una cuarentena que se alarga por más de 40 días en el caso de Pucón; los visitantes llegaron igual en vacaciones de invierno. Las cabañas, termas, hoteles y demases afines están con algo de gente (el resto en sus segundas viviendas) lo que les permitirá tener aire en un período más que complicado.

El problema es que los servicios que entregan nuestros emprendedores, empresarios y pymes del rubro turístico están trabajando fuera de los márgenes de la, a estas alturas, ilógica legalidad impuesta por la pandemia de Covid-19. Todo esto como delincuentes que tienen que apelar a subterfugios y trabajar furtivamente como si estuvieran vendiendo drogas. Es algo totalmente indigno y vergonzoso.

Y lo anterior es algo que vemos y sufrimos la mayoría de los que vivimos en Pucón. La gente aprovechó las pocas libertades que van quedando y se trasladó a sus lugares de vacaciones habituales. Y poco importó si estábamos o no en cuarentena. Y es un hecho producido, quizás por el agotamiento pandémico o, tal vez, porque a nadie le importa mucho en qué fase del Paso a Paso están las ciudades. Simplemente se niegan a cambiar sus rutinas de décadas por la pandemia.

El punto es que lo anterior parece ya un camino sin retorno. Es decir, las pocas libertades conseguidas no podrán ser revocadas fácilmente. Y lo otro, las cuarentenas, tal como las plantea el Gobierno pareciera que son una medida anacrónica y obsoleta y que los únicos que la sufren son los comercios pequeños no esenciales; aunque para sus dueños, qué más esencial que poner comida en la mesa podría existir. 

Entonces, desde esta redacción abogamos por transparentar las cosas y a aceptar que no se puede coartar nuestras libertades por demasiado tiempo. Por lo mismo es necesario buscar medidas alternativas que vayan por promover la responsabilidad individual, la vacunación y el aprender a convivir con el virus y sus innumerables variantes. Eso, porque los encierros solo empobrecen y poco aportan a la contención.