Consulta ciudadana

Sr. Director:

“Queremos escuchar la voz de la ciudadanía” es el nuevo slogan que todos aplauden porque ¿qué mejor democracia que la que le pregunta a la ciudadanía? Ningún entusiasta de “la nueva política”, ni un tradicional demócrata podría oponerse a una consulta ciudadana.

Pero hoy corremos un gran riesgo. En apariencia, las consultas ciudadanas fortalecen la participación, pero mal conducidas podrían erosionar severamente nuestra ya debilitada democracia. Un Chile post estallido debe estar muy atento al llamado populista a la participación y exigir los estándares mínimos que deben primar en las consultas (lo que está normado en la Resolución Exenta Nº 5077 del 14 sep de 2011), donde se asegura  que las consultas se realicen  de manera informada, pluralista y representativa, para evitar la “democracia plebiscitaria”, donde los que tienen el poder organizan consultas en pos de satisfacer sus propios intereses y perpetuar las grandes desigualdades e injusticias de nuestro país.

La Consulta ciudadana sobre la doble vía Freire-Villarrica, a realizarse entre el 18 y 20 de febrero (www.consultaaraucania.cl) a mi parecer, es el perfecto ejemplo de un mal proceso. Para analizarlo usaremos las recomendaciones de la OECD (ver OECD. 2001)

En primer lugar, la recomendación es regular los procesos de consulta ciudadana. La Gobernación en su página web no cumple con ninguna de las  sugerencias y en la página www.consultaaraucania.cl hasta hoy solo está la información de la ya “cerrada” consulta sobre el Estado de Excepción. Es decir, a cuatro días de una consulta que durará tres días on line, no hay ningún tipo de información oficial  sobre él o los  tipos de proyecto.  Lo único que se sabe públicamente es lo que la pregunta será: “¿Estás de acuerdo con la construcción de una doble vía concesionada entre Freire y Villarrica para mejorar la seguridad de la ruta?” Una pregunta sin contexto en medio de la época estival y posterior al absoluto colapso de las calles. Si esto no es sesgo, no sé cómo llamarlo.

Otra importante recomendación es quien promueve esta acción, la OECD señala que NO es recomendable que lo haga una autoridad individual,  si no al menos un cuerpo colegiado (¿un concejo municipal?). Es fundamental recalcar que aún cuando tres alcaldes de la región apoyaron esta moción, el concejo municipal de Pucón no fue consultado. En reuniones del gobernador con concejales, dirigentes y diputados de la región hemos sido enfáticos en rechazar la pobre metodología de  esta consulta. 

Tercero, en cualquier proceso de consulta es esencial la participación de los grupos de interés. En este caso se está realizando un consulta, por sobre una consulta indígena suspendida, no se da información sobre las propuestas y observaciones de la ciudadanía, no se asegura la participación de las comunidades rurales que están directamente afectadas, ni se da contexto para un análisis sobre la situación geográfica y ecológica. Y aún más grave, no menciona la cantidad de títulos de merced por sobre los cuales está proyectada. 

Como es evidente, los procesos de consulta ciudadana requieren un tiempo de socialización que permita a la ciudadanía informarse adecuadamente. Conocer el nivel de incidencia que tendrá la participación y qué se hará con los insumos. Por ejemplo, ¿qué pasaría si la ciudadanía rechazara la vía concesionada? Seguramente la gran mayoría de los chilenos aprueban y apoyan las consultas directas y por vía electrónica. Pero es fundamental definir las condiciones de la consulta, también para reducir el riesgo de que líderes manipulen  con una ilusoria participación ciudadana.

Hago un llamado al Gobernador de la  región a detener este proceso y llevar a cabo una consulta ciudadana que nos haga realmente partícipes de las decisiones del territorio que habitamos.

Daniela García

Concejal de Pucón