Educación Sexual Integral (ESI): ¿Formación o adoctrinamiento?

*Por Carol Espinaza

El anuncio del presidente Gabriel Boric, durante la cuenta pública, sobre ingresar al Congreso un Proyecto de Ley de una Política Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) para todos los niveles de enseñanza, pasó desapercibido para muchos de los chilenos entre tantos anuncios. 

Se trata del proyecto de educación igualitaria para todos que busca promover formación, respeto, desarrollo emocional de los estudiantes, diversidades sexuales y el cuestionamiento a los estereotipos de género, dándoles a conocer a los niños sobre los derechos sexuales y reproductivos. 

Aquí es donde aparecen los cuestionamientos sobre enseñar sexualidad, a través de una Ley y desde la Constitución (si se aprueba el borrador de la Convención), a todos los niños de Chile y desde la primera infancia, porque impone una mirada ideológica determinada y no otorga libertad de pensar diferente; no considera a los padres, ni el hecho de que los niños son “educandos”, es decir y en lenguaje coloquial, son un papel en blanco donde se puede escribir cualquier cosa.  El asunto es qué va a escribirse en sus mentes. 

Una Ley efectivamente ideológica, porque además de hablar de respeto y trato digno —y eso está bien— cuestionará estereotipos de género que, según la postura educativa actual, han sido impuesto a los niños para determinarlos como hombres y mujeres por una construcción cultural no natural que no les permitió ser, lo que ellos querían ser.  La pregunta es ¿y quién determinará qué quieren ser los niños? ¿Serán estos nuevos grupos amparados bajo el Mineduc con sus políticas públicas educativas?

El ESI deja en el aire varios aspectos ¿qué se enseñará? ¿Quién lo enseñará? ¿Se considerará a los padres para ser parte de esta enseñanza? ¿Incorporará otras posturas? ¿Permitirá a los colegios confesionales usar sus propios programas valóricos amparados en la ciencia y biología?

Tal vez, por eso algunos críticos ya hablan de guerra cultural, porque la ESI plantea la imposición del sexo-biológico a miles de niños para determinarlos como hombres y mujeres en una cultura impuesta. Esas generaciones fueron restringidas ante la gran variedad de manifestaciones sexuales y de género; pero los niños de hoy si las pueden descubrir en esta nueva cultura que al parecer también se impone, pero por Ley desde la primera infancia.

Lea bien padre, madre, tutor, apoderado: la antigua cultura limitó a los niños en su expresión de género o sexualidad y no les dejó ser lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales, personas no binarias, asexuales, queer, pansexuales y más.  

Se hablará del derecho, placer y libertad sexual, aborto, coito, masturbación a niños dentro del aula y en horas de clases, leyó bien, en horas de clases de matemática, lenguaje, historia u otra materia para lo cual fue llevado al colegio.  Qué resultará de esta propuesta experimental que más que formar adoctrinará a nuestros niños en un ámbito donde no se considera a los padres, sólo el tiempo lo dirá. 

*Carol Espinza es periodista y Directora de la fundación enfocada a la niñez UMICH. Además posee un diplomado en sexualidad y afectividad infantil.