El volcán y la comunicación estratégica

Desde hace un poco más de dos semanas hemos vivido una experiencia a la que ya deberíamos estar acostumbrados. Pucón y casi toda la Zona Lacustre, una vez más, entran en alerta amarilla por el aumento de actividad del volcán Villarrica. Y más allá de sumarse a las poco convincentes teorías conspirativas que apuntan a que esto es un plan para quitarnos los turistas en la previa del verano; queremos enfocar en otro tema que creemos relevante: cómo se comunica en períodos de crisis o emergencia como la que vivimos actualmente.

Y esto no es menor, ya que es sabido que tanto en las empresas y organizaciones modernas es clave mantener políticas claras y delineadas de comunicación para entregar mensajes prístinos que ayuden a los intereses particulares y colectivos en general. Y en medio de esta emergencia eso, al parecer, es algo que ha sido dejado de lado por quienes están sufriendo la situación del volcán: principalmente agencias, guías y también la administración pública local.

Por lo mismo, es necesario asesorarse y entender cómo funcionan los medios en general y los televisivos capitalinos en particular. Esto, por las continuas quejas de que estos medios exacerban el sensacionalismo por sobre la información objetiva en la que pareciera ser que Pucón sufre de una violenta erupción cuando en la realidad es que estamos solo en alerta amarilla. Y, aunque algo de eso puede haber (sensacionalismo), es necesario poder diseñar políticas comunicacionales y discursos que puedan contrarrestar la información errónea y poder obtener, en la medida de lo posible, efectos que se acerquen más a nuestros intereses como comunidad.

El llamado a los gremios y a todos los interesados, tanto público como privados, es poder trabajar unidos, asesorarse y desarrollar un plan de comunicación estratégica con el que se pueda afrontar esta y otras emergencias de la mejor manera. No va a ser la primera vez y, obviamente, tampoco la última; por lo que la experiencia quedará y las formas y diseños de trabajo se podrán afinar con el paso del tiempo. Lo peor, es dejar todo a la inercia, al azar y al capricho informativo del rostro televisivo de turno.