Caso liceo bicentenario: por qué publicamos

Controversia pública han causado dos publicaciones de nuestro medio en torno a los problemas y denuncias registrados al interior del liceo bicentenario de Hotelería y Turismo de Pucón. Dicha historia trasciende a través de una carta anónima y otras varias formales acusando de supuestos acosos laborales y malos tratos al director del establecimiento Jorge Villagrán.

A través de las redes sociales se nos ha hecho una serie de críticas de personas que, por cierto, mantienen la fe intacta en favor del profesor Villagrán. Y está bien que así sea. Todos tenemos el derecho de opinar y defender las posiciones que se crean dignas de defender. Ahora, en este contexto, creemos que debemos establecer ciertos principios del por qué decidimos cubrir historias controvertidas y polémicas de este tipo.

Entendemos el periodismo, también, como un acto de justicia y transparencia. Por lo mismo, si podemos conocer de un problema respaldado con hechos (denuncias, investigaciones abiertas, etc); si hablamos con sus protagonistas y si tenemos certezas en torno a que, a lo menos, existen diferencias y conflictos en potencia o desatados; la responsabilidad editorial está del lado de publicar. Cualquier otra acción estaría traspasando límites éticos de forma y fondo y, en los hechos, estaríamos ocultando, escondiendo y, en definitiva, atentaríamos contra los principios que hemos pregonado desde el mismo momento que La Voz de Pucón vio la luz. Esto, independiente de investigaciones administrativas (como en este caso) o judiciales (como en otros casos) que tienen tiempos y objetivos distintos a los del periodismo. Por lo mismo, es contraproducente esperar que las investigaciones decanten en resultados para publicar, porque es una posibilidad de que esas indagatorias se diluyan en el tiempo y los resultados nunca lleguen al no generarse el interés público.

Ahora, uno de nuestros objetivos desde que partimos ha sido tratar de brindar a las audiencias los elementos, datos y antecedentes que obtengamos para que sean ellos quienes puedan tomar sus propias decisiones con una base objetiva. Lo anterior no implica que, necesariamente, tomemos posiciones marcadas referente a los diferentes temas que cubrimos. Simplemente exponemos hechos y dejamos que esos hechos hablen.

Todo lo anterior no significa que nos creamos dueños de la verdad absoluta sobre los temas que cubrimos. O que seamos infalibles. Nuestra naturaleza humana es imperfecta y nos lleva a cometer errores. Y por cierto que los hemos cometido. Ahora, a lo que no estamos dispuestos (por un asunto de conciencia) es a faltar a la honestidad con lo que reporteamos. Eso es intransable. Y la credibilidad, entendemos, es parte de los activos que tenemos como medio. Y perder esos activos sería el comienzo del fin para La Voz de Pucón.