Definición por el casino

Desde que se licitó, en junio de 2018, el proyecto del nuevo casino de Pucón ha vivido en un vaivén de indefiniciones que han generado cuotas grandes de incertidumbres y cuestionamientos. Primero fue la ubicación y la zonificación; luego el cambio de ubicación y ahora a la espera de que la superintendencia de Casino y Juegos (SCJ) valide —definitivamente— los últimos cambios al proyecto. 

Mientras tanto, la empresa avanza en la construcción sin saber si, finalmente, podrá materializar la obra. Todo en medio de una serie de críticas de la mayoría del concejo y algunos gremios que ven en la obra algo no acorde a lo que se prometió en la licitación original.

El punto es que la situación de indefinición se estira más allá de lo normal. El consejo resolutivo de la SCJ no ha dado señales de reunirse nuevamente para aprobar o rechazar las variaciones a la obra y eso, sin lugar a dudas, solo atenta en contra de un destino golpeado por la crisis social y sanitaria que ha golpeado al país desde hace dos años.

Por lo mismo desde esta pequeña redacción de un diario electrónico local hacemos un llamado a las autoridades de la SCJ que no alarguen más el proceso y puedan definir de una vez si el casino podrá operar en abril de 2022 y cumplir con los impuestos pactados o, si por el contrario, será necesario abrir un nuevo proceso de licitación y partir —una vez más— de cero con todo lo que eso implica. Sea cual sea la decisión, Pucón merece algo de respeto y no alargar más una definición que podría marcar las próximas décadas del desarrollo turístico local.