Pucón: sustentabilidad superficial

Por Daniela García Mintz.

Aunque no lo parezca, la imagen que ilustra esta columna es casi aterradora. Nuestra plaza, que algunos llaman “la más hermosa de Chile”, se seca desde sus entrañas. La perfección con que se cuida su superficie no dice nada de sus raíces y sus ancestros. A sus sus árboles centenarios no les llega la primavera,  se secan mientras los jardines ornamentales se podan y cuidan. ¿Podría ser esta imagen un augurio de nuestro territorio y, peor aún, de nuestro planeta?  Este esqueleto de árbol acusa cuidado superficial del territorio, políticas de desarrollo cortoplacistas, visión mercantilista de los recursos y espacios ciudadanos poco inclusivos (más para turistas que locales). Ni hablar  de los juegos de plástico que poco evocan una infancia sana  o la construcción de un casino sin permisos y muy por debajo de los estándares comprometidos. ¿Qué nos dice esta plaza de la gestión de nuestro territorio?

El crecimiento explosivo, el caos inmobiliario y vehicular; la crisis hídrica, la saturación del lago, la parcelación desmedida, la migración pandémica y pronto, climática, ¿no son suficientes para poner en alerta la gestión municipal? Necesitamos reflexionar en serio sobre el futuro de nuestro territorio. Por la acción del concejo y la ciudadanía, se ha declarado “comuna en estado de emergencia climática” pero, ¿estamos realmente dispuestos a generar los cambios que esto demanda? La situación actual requiere de personas y colectivos dispuestos a repensarlo todo, dejar el lugar de confort, innovar, asumir riesgos por el bien común. Comprender que “como se han hecho siempre las cosas” ya no sirve y urge involucrar nuevos actores, nuevos paradigmas, co-construir con la ciudadanía las soluciones que el presente y futuro demandan. 

Por su cercanía con las comunidades y el territorio,  los municipios conocen el rostro humano de los desafíos de la sostenibilidad y la regeneración. Debemos actuar en consecuencia y proponer  soluciones basadas en la naturaleza, cultivar y fortalecer el tejido social y el vínculo con la tierra. 

Desde la Cumbre de Río, hace más de 30 años, se vienen desarrollando políticas e instrumentos que podemos aplicar. En 2004 se promulgó la Ley 19.300 de bases sobre medio ambiente, fortaleciendo y complejizando el rol del Estado y la ciudadanía, entre otros instrumentos, con los fondos de protección ambiental (FPA) que permite a las organizaciones de base desarrollar proyectos, la ley REP, ley de humedales y esperamos prontamente un Servicio Nacional de Biodiversidad, Ley de Lagos y  Parques Nacionales y, por supuesto, la nueva constitución que debiera garantizar los derechos de la naturaleza y la plurinacionalidad.

Desde que participo en la gobernanza local, no he visto una clara intención de asumir como propios los Objetivos de Sostenibilidad 2030 de la ONU, ni de incorporar la Política Nacional de Planificación Territorial, o  la gestión integrada de cuencas. Tampoco una perspectiva basada en los derechos humanos y en la plurinacionalidad que inspira el proceso constituyente. Es tiempo de pensar el desafío de la reactivación post pandemia y como una reactivación sustentable y regenerativa. Es posible y necesario combinar la capacidad de gestionar gran infraestructura deportiva y liderazgo en vacunación,  con el concepto de la ONU sobre Salud Planetaria (one health), donde con ese mismo ímpetu y capacidad podríamos también promover, por ejemplo, la soberanía alimentaria con huertas comunitarias y escolares. Se trata de entender nuestra salud como parte de la salud del territorio, promoviendo la gestión y cuidado de las aguas, la reforestación y uso de energías renovables, como una poderosa forma de cuidar también nuestra salud, la de nuestros niños y adultos mayores.

No necesitamos inventar la rueda, hay miles de ejemplos a nivel mundial que nos sirven de modelos: la Red Vasca de Municipios Sostenibles, “Una Medellín verde para vos”, Ecomunicipios de América del Norte y  la Asociación Sueca de Ecocomunas. En Chile, la gestión de Renca, Macul, Maipú y Santiago Centro, así como también la Asociación de Municipalidades por la Sostenibilidad Ambiental (AMUSA). 

Pucón goza de una diversidad humana y biológica enorme. Debemos unirnos y actuar antes de que sea demasiado tarde. Que esos hermoso coihues de nuestra plaza sean los últimos que no brotan y dejamos morir por un desarrollo superficial,  volquémonos hacia la regeneración y buen vivir de todos. Hacemos un llamado a las autoridades y todos los vecinos a que no esperemos más. Personalmente estoy 100% disponible y dedicada a esto. Contáctame si tienes ideas, denuncias, o simplemente ganas de trabajar por una cuenca llena de vida.

Daniela García Mintz es concejal de la comuna de Pucón.