Polémica por casino: Pucón está primero

* Por Omar Cortez

A poco de cumplirse seis meses desde que asumiera el nuevo cuerpo colegiado de la comuna de Pucón, quiero tomarme un momento para dar mi opinión respecto al proceso que se está viviendo en la disyuntiva de la renovación de patente de alcoholes del casino.

Desde mi experiencia como ex concejal y asesor de diferentes autoridades de varios puntos del país, tengo una visión administrativa de este caso muy fina, debido a una serie de aristas que no facilitan explicar, ni menos tomar decisiones que tendrán alto impacto en las familias de la comuna. Esto ha quedado reflejado en todas las discusiones que se han realizado en los últimos años en las salas del concejo municipal, gracias al registro y difusión de las sesiones (iniciativa que concreté el 2017), se puede hoy tener varias opiniones sobre la mesa, que por lo demás son lícitas, desde la posición de cada uno de los actores que hemos participado en el asunto.

Dicho lo anterior, me llamó profundamente la atención un silencio abrumador en la última sesión de concejo, luego de conocer el informe de Contraloría que señalaba que no se podía dar patente a Enjoy, acompañado de una declaración de las penas del infierno por parte de la concejala Verónica Castillo a funcionarios municipales.

Al parecer existía un grado de satisfacción por parte del concejo municipal al conocer la determinación de la Contraloría, pero ¿cuál es el motivo de esa solapada felicidad? ¿Cambió todo ahora que se conoce el resultado de la Corte de Apelaciones que favorece la posición de Enjoy? Son preguntas que alguien debe responder.

Desde mi lejanía actual y momentánea de la política luego de finalizar un ciclo, hago un llamado a los miembros del concejo a que logren dialogar para determinar cuáles son los intereses de la comuna, dejando de lado sus intereses partidistas. No permitan que los manipulen transformándose en instrumentos de aquellos que pretenden que la licitación del casino se caiga, lo cual cargaría un desmedro brutal para la comuna, en materia financiera, laboral y gestión municipal.

Sin espacio a la duda, las actuaciones del concejo en pleno interfirieron en la resolución de la Superintendencia de Casinos, esperemos que no fuera de manera determinante. Dejar de recaudar más de 3.000 millones de pesos tiene efectos y realmente espero que aquello nunca suceda.  

El concejo municipal no es un tribunal de ética, y pese a que también he pecado más de alguna vez por exceso de apasionamiento en mis posiciones, la discusión respecto a la construcción, materialidad, diseño o condiciones de la licitación, son de carácter secundario con las verdaderas necesidades de la comuna. O sea, la recaudación de dinero, que por frío que suene, es la única razón que sustenta la existencia de la industria casinera en nuestro balneario lacustre.

Con esos recursos, se podría avanzar y dar respuesta a las centenares de familias que soñamos con contar con barrios y soluciones habitacionales eficientes y dignas para el desarrollo de las personas.

Reitero que, ante la confusión y duda, piensen en Pucón, en su gente, en “poner a Pucón primero” y, por sobre todo, lo que le hace bien a esta comuna, porque si se pretende instalar una vara moral con objetivos políticos electorales, como decía el refrán, “que Dios nos encuentre confesados a todos”, ya que llevamos meses y los “paladines de la justicia y transparencia”; los que derrotarían la supuesta corrupción instalada, sólo han conseguido hacer escuchar algo de ruido, pero aun no vemos ni una sola nuez.

* Omar Cortez, ex concejal y actual asesor en políticas públicas.