Nueva Constitución: es necesario un plebiscito de entrada

*Por Javier Barra G.

Los ánimos y las expectativas constitucionales al parecer no quedaron calladas con el plebiscito del 4 de septiembre pasado. Esto, pese a haber existido un acuerdo y una norma constitucional que establecía una regla clara: en caso de ganar la opción Rechazo, cómo ocurrió, seguiría rigiendo la carta fundamental actual.

Ahora bien, si seguimos adelante como país en un nuevo proceso, también esto puede demostrar que estamos inmersos en una profunda lógica democrática que vino a dejar como resultado todo el acontecer liderado por una convención constitucional que no supo encauzar los verdaderos anhelos de la mayoría de nuestra nación; el resultado y el porcentaje del plebiscito llevado a efecto así lo indica.

En caso de retornar a un nuevo camino constitucional, ya sabemos muy bien cuáles escollos y temas debemos sortear y cuáles deben ser atraídos para engalanar un proyecto de Constitución que nos lleve a un nivel mayor en nuestras expectativas como sociedad moderna.

Entonces, ¿por dónde comenzar? Todo proceso que tenga por objetivo escribir y generar una nueva Constitución debe comenzar en un plebiscito de entrada que pregunte a la sociedad si desea una nueva norma basal.

Independiente que podamos saber por las encuestas cuál puede ser el resultado, el hecho de someter a aprobación la primera consulta le otorga legitimidad inicial y continua a una futura Constitución en caso de llegar a ese puerto.

La democracia no es solo opinar, sino también fundamentar las decisiones en una concatenación de hechos que redunden en un resultado positivo para todas y todos. Debemos permitirnos darle legitimidad al proceso, que no es más que estar en sintonía con la razón del derecho y sus bases democráticas.

Las constituciones nacientes han de cimentarse en la escucha democrática y amplia de sus ciudadanos, pues la libertad se consigue en el sendero del respeto y apoyo mutuo de todos los sectores de la sociedad que tengan por fin el bien común que es abstracto en su significado psíquico, más completo, palpable y atendible en su significado externo.

*Javier Barra G. Es abogado de la Universidad de Concepción y magíster en Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.