Un postrecito rico para este verano

*Por Andrés Yurjevic

Me encantan los postres y las cosas dulces en general. Como dicen tengo un “diente dulce”. Eso hace que a media tarde tengo que combatir ese antojo de algo dulce aunque a veces caigo en la tentación.

Es cierto que cocineros y pasteleros son casi de distintas especies de seres humanos. El cultivar la paciencia para seguir recetas al pie de la letra, el que las cosas no se puedan arreglar por el camino agregándole un poco de esto o cocinando un poco más siempre me ha complicado.

Llevaba menos de un mes en mi primer trabajo cuando mi jefa me dice que haga una torta para el cumpleaños de una compañera de trabajo y me sugiere que puede ser de panqueque. Era verano y nuestra cocina de producción miraba al poniente así es que por varias horas le pegaba el sol. Ahí figuraba yo haciendo crepes y tratando de rellenar esta torta con manjar y crema. Debe ser de lo más feo que he visto en mi vida. De esas cosas que te acuerdas y ríes solo y te traen sentimientos que van entre la vergüenza y la nostalgia.

Experiencias como esa son las que definen que uno se atenga a lo conocido, a lo que se sabe hacer bien, pero también es cierto que dentro de nuestra batería de platos debemos tener un par de postres con los que poder sorprender a nuestros amigos y familiares cuando vienen a la casa o para esos momentos en que vas de visita y te piden que lleves el postre.

En estos días hemos visto cómo en el pueblo han proliferado las frutillas, arándanos y cerezas, mix al que solo falta que se le sumen las frambuesas para que hablemos de frutos rojos con total propiedad y por eso vamos a privilegiar siempre el uso de lo que está en temporada. Más entrado el verano pueden hacer distintas mezclas con duraznos y damascos.

Este es un postre que se puede hacer todo el año y que tiene múltiples variaciones tanto con frutas frescas como congeladas, las mezclas de frutas que se usan y en las distintas combinaciones para hacer las migas o el crumble.

Esta versión tiene una parte de harina de almendras y de avena. Ambas destinadas a darle un poco más de textura y sabor, pero puede ser sólo harina, mantequilla y azúcar y también puede llevar otros frutos secos como nueces.

En la receta describimos la manera de hacerla en un procesador de alimentos, pero esta miga también se puede hacer a mano, frotando los ingredientes secos con los trozos fríos de mantequilla hasta ir obteniendo esta textura arenosa.

Lo otro importante es que este postre lo pueden hacer en formato individual o en una fuente, se recomienda servir tibio con helado o crema batida.

Crumble de Frutos Rojos 6 unidades

Para el relleno

— 200 grs de frutillas picadas

— 200 grs de arándanos

— 200 grs de cerezas descarozadas y partidas a la mitad 

— 50 grs de azúcar rubia

— 1 cuharadita de canela en polvo

— Jugo de un limón

Para el crumble

— 150 grs de mantequilla fría en trozos pequeños 

— 100 grs de harina

— 120 grs de zzúcar rubia

— 50 grs de avena instantánea

— 50 grs de harina de almendras

Preparación

— Pre calentar el horno a 180 C.

— Enmantequillar 6 pocillos horneables.

— Poner en un bowl la fruta, agregar el azúcar, canela y el jugo de limón, mezclar bien hasta que se disuelva el azúcar.

— Repartir la mezcla en los pocillos dejando al menos 1cm para cubrir con el crumble.

— En un procesador de alimentos poner la mantequilla, harina, harina de almendras y azúcar, trabajar un poco hasta que quede una mezcla arenosa, pasar a un bowl, agregar la avena y con las manos incorporar. Se van a formar pequeños “grumos” con la mantequilla. Está bien, es lo que nos da un poco más de textura.

— Cubrir la fruta y hornear por unos 35 a 40 minutos o hasta que la miga se dore.

— Servir tibios con helado de vainilla.

*Andrés Yurjevic es chef profesional y dueño del Café Bistro 297