Salida del administrador: la “sorpresa” de la política

Sin dudas que los últimos días fueron marcados, políticamente hablando, por la salida del administrador municipal Rodrigo Ortiz. Esto, luego de que un grupo transversal de cinco concejales pidiera la remoción por una serie de hechos que, según ellos, lo hacían merecedor de la pérdida de confianza que justificaba dejar el cargo. Y más allá de la acción político – administrativa, hay una serie de elementos que no dejan de llamar la atención.

Uno de ellos es que sorprenda tanto la lógica política con la que se maneja el actual concejo municipal. Desde el día uno se supo que no iba a ser una mesa tal como las que se veían en los últimos períodos, con ediles alineados a las directrices presentadas por el el alcalde y con bastante poco cuestionamiento a las políticas públicas planteadas y algo laxos en la fiscalización de casos ampliamente difundidos que dejaban ver atisbos de incipiente corrupción como el denominado Caso Martabid y el Snowfest, por nombrar algunos. El punto es que solo bastaba conocer los nombres que incorporaría el actual concejo y los partidos que lo respaldaban para entender que las cosas no serían como antes. Y en ese contexto, el discurso voluntarista que mantuvo al principio Carlos Barra, en el que asumía que las relaciones se mantendrían tal como en los últimos años era, de alguna manera, menospreciar a la opinión pública.

Lo segundo que llama la atención es que, en el mismo contexto de la política pura y dura, nadie advirtiera la jugada del denominado bloque de oposición y la incorporación circunstancial del oficialista (del mismo partido que el alcalde) Claudio Cortez. Es evidente que el movimiento fue preparado con antelación y resulta muy difícil de creer que nadie al interior del partido (RN) haya manejado alguna información de lo que se venía. Y esa teoría, repetida por varios al interior de la municipalidad, ya despierta desconfianzas en la administración pública local y debilita, obviamente, la posición del alcalde Carlos Barra frente a sus colaboradores más cercanos. Es decir, el golpe (que incluso puede ser interno) al liderazgo es certero y dependerá de la capacidad de Barra y su reconocida muñeca el dar vuelta la situación a su favor y poder retomar el control de la agenda local.

Por último, también es necesario hacer un llamado de atención sobre lo que se vive al interior del concejo. Hay que recordar que si bien la lógica política siempre está presente (aunque se niegue) es necesario que, en algún momento, quienes administran la comuna se pongan de acuerdo en principios básicos. Y en esto último es necesario no perderse. Esto, porque no vaya a ser que con el afán de debilitar a la actual administración municipal se termine debilitando o relentice una serie de beneficios y servicios que la administración pública debe entregar y garantizar a la comunidad. Por lo mismo el llamado es a retomar el liderazgo, mejorar lo que se ha hecho mal, seguir con la fiscalización; pero todos mirando el bien común de aquellos que vivimos y nos desarrollamos en esta hermosa comuna. Es necesario mejorar las cosas y en eso, entendemos, que el oficialismo y la oposición local tienen una mirada que puede converger. No esperamos menos.