El desastre del camino al volcán

Desde hace varias temporadas invernales hemos sido testigos del desastre que es el camino a nuestro principal atractivo turístico: el volcán Villarrica. Atochamientos, accidentes, vehículos atrapados y un sin fin de etcéteras hacen de este importante foco de visitantes una experiencia invivible que, sin duda, habla muy mal de nuestro destino, considerado uno de los más importantes de Sudamérica.

Ahora cada año que pasa nos enfrentamos al mismo problema y a las mismas soluciones parche: la municipalidad —sin tener la obligación legal— y de una manera voluntarista trata de mejorarlo con escasos resultados y con la promesa permanente de gestionar el enrolamiento de la ruta para que Vialidad Araucanía pueda hacerse cargo de la mantención y las mejoras.

El punto es que más allá de las promesas de mejoras, es absolutamente incomprensible que un destino turístico como el nuestra no tenga un camino adecuado (asfaltado) hacia un atractivo tan relevante como el volcán, en el que, además, desde el próximo diciembre comenzará a operar el nuevo centro de montaña administrado por la empresa Andacor.

La situación es tan compleja que increíblemente la ruta tuvo que ser cerrada ante el temporal de nieve y la alta demanda por el acceso. Eso, sin contar con la gran cantidad de vendedores ambulantes y hasta cocinerías que se instalan en medio de un parque nacional. Es trascendental que nuestras autoridades enfoquen y proyecten lo que debe ser el acceso y el ordenamiento del sector. Es imposible seguir como estamos y esta debe ser una de las prioridades de nuestros concejales y alcalde. Quizás, una de las más importantes. No podemos seguir como estamos.