Salud mental

Llamó la atención esta semana el estudio presentado por la empresa Cadem en torno a la salud mental en Chile. Y también importó porque aparecieron datos concretos sobre Pucón y Villarrica que apuntaban, entre otros, a que el 67% de los encuestados en ambas comunas reconocieron sufrir algún síntoma asociado a un problema de salud mental. Y si bien el porcentaje es menor a Temuco en diez puntos y al resto de la región en 13 puntos porcentuales; el dato no deja de preocupar. Sobre todo saliendo de una pandemia que nos trastocó nuestras formas de vivir en lo más profundo y nos obligó a encerrarnos por meses; algo totalmente antinatural para nuestra idiosincracia y cultura.

Los datos también indicaban que se habían cambiado algunas costumbres en relación al ocio y al entretenimiento. La gente, pareciera, que prefiere quedarse en casa pegadas a sus pantallas, en vez de salir a disfrutar de los espacios abiertos. Todo esto como una molestia herencia de los encierros obligatorios que todos, de alguna forma u otra, propiciamos.

También nos llamó la atención como medio los comentarios dejados por nuestros lectores en los posteos de la publicación en redes sociales. La mayoría de ellos cuestionando a los encuestadores o deslizando teorías conspirativas de varias índoles en cuanto al tema. El punto es que pareciera ser que a pocos les importa este grave problema que nos deja, principalmente, la pandemia y la secuencia de crisis que hemos vivido como país a partir de 2019.

El llamado desde esta redacción es a que todos podamos, en alguna medida, tomar seriamente este problema y que nuestras autoridades locales implementen más y mejores accesos para tratar las diferentes manifestaciones de las crisis en salud mental a las que todos podemos estar expuestos y ser víctimas. Podría ser un problema más común de lo que nos gustaría ver; pero en la mayoría de los casos son patologías tratables y mejorables.