Rechazo porque merecemos una mejor Constitución

Por Cristian Hernández

Fui uno de los que promoví, trabajé, voté y me la jugué por la opción del “apruebo” en el plebiscito de entrada. Esto, con la esperanza de un mejor Chile, una mejor región y por supuesto una mejor comuna. Con la fe puesta en el proceso Convencional y la confianza fijada en la diversidad de constituyentes, fui parte del 80% que quería una nueva constitución. Con mucha conciencia de los prejuicios políticos, calificativos personales y la mirada poco tolerante de algunos “que se sirven de la política” en el sector más extremo de mi partido. 

Terminado de leer en su totalidad el texto constitucional, hay cosas que son valiosas y rescatables del proceso y cómo se llevó a cabo, los cuales yo estoy dispuesto a defender y promover en un próximo texto constitucional, pero uno “bien hecho” después de que este se rechace el próximo 4 de septiembre. 

Por ejemplo, el enfoque de un crecimiento amable con el medioambiente, la paridad, los tribunales de ejecución de penas, entre otra cosa que yo dejaría en el proyecto, sin embargo le haría correcciones a la idea de tener una defensoría del pueblo. Elevar a nivel constitucional en el Consejo para la Transparencia, el derecho a la vivienda pero que junto a que sea digna, quede explícito que sea propia. 

Se terminó en un propuesta de constitución donde resaltan ideologías extremas, se fijaron posturas sesgadas, separatistas y lejos de los consensos que necesitamos como sociedad de cara al futuro. Una doctrina bolivariana que ha llevado a los países de Latinoamérica al fracaso y la miseria, sería un absurdo querer eso para Chile. Definitivamente, es un mal texto. En el grueso de la propuesta hay muchas más cosas negativas que positivas. Así cómo la presentó finalmente la convención. 

Soy un convencido que la Carta Magna de Chile debe garantizar la libertad, el derecho a elegir y jamás atentar contra la democracia. Garantizar los derechos sociales, fortalecer las instituciones y no debilitarlas. En lo personal NO voy a aprobar esta mala propuesta, yo quiero una nueva y mejor Constitución. Pero una bien hecha, que sea realmente representativa, tomando lo bueno del proceso, de la constitución vigente y los aportes de todos los sectores de la sociedad civil y organizada. Hoy, así cómo está, estoy convencido que no es recomendable aprobar. Rechazo el texto constitucional. 

Me la jugaré por una constitución que nos una como Chilenos en una sola nación, que garantice los pactos sociales, que fije las prioridades esenciales y nos proyecte juntos hacia adelante. Tal cómo la soñamos desde un principio.