Mujer de la tercera edad demanda a la municipalidad por más de $30 millones luego de caer en local de votación

La situación ocurrió en la Escuela Carlos Holzapfel en la primera vuelta presidencial del 19 de noviembre pasado. Actuación judicial también incluye al Estado de Chile.  

Por Rodrigo Vergara  

La primera vuelta presidencial del pasado 19 de noviembre aún trae coletazos en Pucón. Y no se trata de algún efecto electoral por el triunfo del ahora presidente Sebastián Piñera o la alta votación de la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez. No.  Los efectos para la ciudad van por un lado de lo legal y la causa es un complejo accidente que vivió una mujer de nombre Elda Luz Valdivia Córdova de 79 años de edad. A ella le correspondía votar en la Escuela Carlos Holzapfel, pero luego de hacerlo, a eso de las 17:40 horas pasó algo inesperado. Una caída en uno de las salidas del establecimiento que le produjo una serie de lesiones y que, además, trajeron un efecto jurídico. Elda Valdivia decidió demandar a la municipalidad y al Estado de Chile por más de $30 millones.   

Así quedó establecido en un escrito presentado el pasado 9 de abril por el abogado Marcelo Vera. El documento, al que tuvo acceso este medio, relata con detalles lo sucedido ese día. “Una vez que ya había ejercido su derecho a voto, a eso de las 17:40 horas, se dispuso a salir del establecimiento antes señalado y, en ese momento, sufrió una caída inesperada e imposible de evitar para cualquier persona de sus condiciones, toda vez que resbaló al no percatarse —porque era imposible hacerlo— de la existencia de un escalón, el cual separaba dos niveles de piso existentes en el lugar en alrededor de 20 centímetros”, se lee en el documento, el que agrega: “Es por tanto relevante destacar que en el recinto de educación municipal referido, donde a mi mandante le correspondió votar, al dirigirse hacia la salida del mismo, existe un desnivel en el piso, un escaño o grada que no es perceptible por el efecto visual que provocan el diseño de las baldosas, especialmente al caminar por el nivel superior hacia afuera del recinto, donde de improviso y sin aviso de ningún tipo se presenta el desnivel, un escaño o grada que no le fue posible apreciar”.  

La demanda acusa a la municipalidad de “negligente” por no contar con las disposiciones mínimas de seguridad para personas de la tercera edad.Lo anterior involucra una clara negligencia por parte de la demandada, toda vez que se trata de un inmueble municipal que no cuenta con las condiciones mínimas de seguridad para el tránsito en él de los usuarios, tal como se demostrará durante la tramitación del proceso; teniendo sobre todo en consideración que mi mandante no era la única persona de tercera edad que sufragaba en dicho establecimiento, sino que una gran cantidad de electores eran precisamente personas de avanzada edad”.  

El documento agrega que en el lugar no existía algún tipo de señalización que indicara el desnivel causante de la caída de la mujer adulto mayor.  

La historia continúa y señala que Elda Valdivia tuvo que ser asistida por personal de la Cruz Roja y, luego de ser estabilizada, fue derivada al Hospital San Francisco de Pucón. El problema estuvo en que, por las complejidades de las heridas, debió irse de urgencia a la Clínica Mayor de Temuco. En este último centro asistencial fue intervenida quirúrgicamente por las lesiones que, también, fueron especificadas en el texto de la demanda.  

“Al caer, terminó con sendas lesiones que consisten en la fractura de ambas manos, lo que además del dolor y las limitaciones que producen este tipo de lesiones en una persona de tercera edad, le obligó a iniciar un largo y aún inconcluso recorrido por diversos facultativos en busca de sanar sus lesiones y dolencias y así lograr su completa cura y posterior rehabilitación”, se lee en el texto presentado en el 1er Juzgado Civil de Temuco.  

Las indicaciones del post operatorio indicaban, entre otras cosas, usar un cabestrillo, movilización suave de ambas manos y conseguir una persona para que le ayude en sus quehaceres diarios. Este último elemento, según la demandante, es relevante ya que muestra la incapacidad de la afectada de realizar sus actividades: “Da cuenta de que no puede valerse por sí misma, pues el médico traumatólogo tratante le indica que debe contratar a alguien para que le ayude en su domicilio, lo que obviamente revela su incapacidad actual para autovalerse y la existencia consecuente de gastos económicos extras, los cuales ha tenido que asumir”.  

La demanda consigna, además, que ese mismo día hubo otros accidentes en el establecimiento.  

El texto de la demanda, preparado por el abogado Vera, es bastante detallado en los argumentos que apuntan a la municipalidad puconina por lo que considera una mala mantención del recinto y la nula señalización del desnivel en el piso que, a la postre, causó la caída.  

Sobre los perjuicios causados a la mujer, el texto detalla: “En el caso en concreto, se ve que he sufrido daños tanto patrimoniales como morales, toda vez que he incurrido en gastos que ya se hicieron mención en la relación de los hechos, además de los que se acreditarán en la etapa procesal correspondiente, los cuales corresponden al daño emergente sufrido por mi persona, siendo este el que se define como el ’empobrecimiento real y efectivo del patrimonio que ha sufrido el daño'”. Y a continuación agrega: “Y por otra parte he sufrido daños en mi esfera interna debido a que me he visto impedida llevar a cabo las actividades que a diario hacía, además de depender exclusivamente de otra persona o personas para las cosas más rutinarias dentro de mi hogar, todo sumado a la indiferencia que han tenido las autoridades municipales con mi caso, no obstante ser agentes y representantes del órgano que me dañó”.  

Pero la demanda va más allá y también integra al daño patrimonial y moral al esposo de la mujer, con quien lleva 54 años de matrimonio. El documento expresa: “Es del caso que, además, dicho sufrimiento que experimenta mi representada, no sólo deriva de ver el padecimiento que significa para su marido, con quien convive, sino que del hecho que ya no pueda ni siquiera preocuparse como siempre lo he hecho de su esposo, lo que se traduce diariamente en actos simples pero significativos y valiosos como son prepararle su almuerzo, su desayuno y colaborar en la satisfacción de diferentes necesidades de él, las cuales yo también atendía y hoy, contra su voluntad y deseo, no puede concurrir a satisfacer”.  

Así las cosas, la demanda cifra en $1.513.086 los gastos efectivos por el accidente y en $30.000.000 por el daño moral.  

La demanda también argumenta sobre el por qué, además de la municipalidad, el Estado de Chile también es responsable del accidente. Entre otras cosas y según la lógica de la demandante, el Estado era garante del proceso eleccionario: “El Estado de Chile, a cargo y responsable del proceso eleccionario, no tomó las medidas necesarias para evitar que los electores pudieran sufrir accidentes y daños consecuentes, como el que sufrió mi mandante, no obstante saber, por constar ello del padrón electoral, que a dicho local de votación concurrirían personas de tercera edad a ejercer su derecho a sufragio, las cuales requieren una protección y cuidado especial pues los riesgos y accidentabilidad aumentan en tal grupo etario”.  

 

“Pareciera que me enterraran un cuchillo”  

Durante la tarde del domingo Elda Valdivia accedió a conversar con La Voz…. Cuenta los detalles de su caída. Dice que de repente se sintió en un vacío por una especie de peldaño que no se notaba. Y efectivamente, en el lugar del hecho existe una especie de peldaño que está recubierto por un piso que pareciera ser de piedras, pero que visto de frente da la impresión de ser plano. Pero más allá de lo que pasó ese día, ampliamente expuesto en la demanda, la mujer explica que el hecho, prácticamente, la transformó la vida, sobre todo por las fracturas que sufrió en ambas muñecas.  

“Hay cosas que yo hacía antes que ahora no las puedo hacer. A mí me gusta estar en la huerta o cuando se trata de lavar loza los platos grandes no los puedo tomar con esta mano (muestra su mano izquierda, la que resultó más dañada). Son cosas de mi diario vivir y ahora ya no las puedo hacer. Eso ya quedó fuera”, cuenta Elda, quien agrega: “Incluso para bajar la escalera si pongo la mano en el pasamanos no tengo seguridad. Y de repente, como estoy ahora conversando, pareciera que me enterraran un cuchillo (muestra su muñeca izquierda)”.

Si bien Elda Valdivia no quiso especificar la razón de los montos que se ventilan en la demanda, sus cercanos explican que la cifra no es antojadiza, ya que a los elevados costos de las operaciones de ambas muñecas en las que hubo que integrarle sendas placas de titanio; se debe sumar los trámites de abogados y una cosa que consideran relevante: nadie les asegura que ella quedará bien después del año de recuperación que le indicaron los doctores. Temen por eventuales nuevas intervenciones y tampoco tienen certeza cómo será su calidad de vida cuando pase el tiempo.

Por ahora, tanto la municipalidad de Pucón como el Consejo de Defensa del Estado se encuentran notificados de la demanda (disponible al final de esta nota) y se está a la espera de la posición que tomarán ambas instituciones.

 

Haga click acá para bajar y conocerla texto completo de la demanda.