El caso del “rey del perro muerto” está llegando a su fin: espera expulsión

Heinz Thorsten fue condenado a 61 días de presidio, lo que se le dieron por cumplidos. Quedó en libertad a la espera que se materialice el decreto de salida del país ordenado por el ministerio del Interior.

El ciudadano alemán quedó en libertad luego de una audiencia de juicio simplificado realizada el mediodía de este miércoles en el Juzgado de Garantía de Pucón. (Fografía Canal 13).

El ciudadano alemán Heinz Thorsten Fischer, conocido por consumir sin pagar en una serie de locales comerciales de Pucón y Temuco, fue condenado a 61 días de presidio y una multa de 1 UTM ($48.000) por una serie de 10 hechos; lo que fue configurado por el Ministerio Público como estafa reiterada. En todo caso, el imputado quedó en libertad (debido a los días que ya estuvo en prisión preventiva) a la espera que se materialice la expulsión administrativa decretada por el ministerio del Interior.

El fiscal jefe de Pucón Jorge Calderara, quien estuvo a cargo de la audiencia por parte del Ministerio Público, imputó hechos ocurridos en Pucón y en la capital regional que sumaron, en total, $908.000. Heinz Thorsten, quien entró a Chile en mayo como turista, argumentó en todos ellos que no podía cancelar porque tenía problemas con sus tarjetas de crédito. Por lo mismo, fue conocido públicamente como el “rey del perro muerto”.

Luego de la audiencia, el ciudadano alemán llegó a Villarrica para retirar sus pertenencias desde la cárcel de la vecina ciudad y luego quedar en libertad. En todo caso, quedó bajo la supervisión del Departamento de Extranjería de la PDI, organismo que monitoreará sus movimientos hasta que pueda ejecutarse la orden de expulsión.

De acuerdo a las fuentes consultadas Heinz Thorsten solicitó que se traslade la supervisión a Temuco y se está gestionando la posibilidad de que pernocte en el Hogar de Cristo. También es probable que los mismos funcionarios de la PDI se preocupen de la alimentación del hombre para evitar que vuelva a recaer en el delito y trabar el proceso de expulsión. Según se supo, el alemán está llano a que se cumpla el decreto debido a que no tiene pasajes para volver y al ser expulsado el Estado debiera preocuparse del traslado.