La amenaza de los tacos

Desde hace una década aproximadamente Pucón vive un fenómeno que se ha ido acrecentando con el tiempo. Primero fue en las temporadas altas de verano, pero desde que partió la pandemia el fenómeno se extendió hasta el resto del año. Se trata de la congestión vehicular o —de forma más coloquial— el brutal taco que vivimos casi a diario en el Camino Internacional, entre el puente El Turbio y la rotonda oriente. 

Y el problema pareciera que solo se agudizará en la próxima temporada estival que viene, ya que existen proyecciones de que tendremos —de no mediar algún efecto de la pandemia— un verano con una alta demanda. El problema es que cuando estamos a pocas semanas de comenzar las vacaciones no se conocen medidas paliativas reales para afrontar el problema.

Y la sensación se vuelve más compleja cuando constatamos que existe una desconexión evidente entre la administración municipal y Carabineros. Así al menos ha quedado en evidencia luego de las dos últimas ediciones de Contra Voz (el programa que nuestro medio produce cada jueves) en los que el alcalde Carlos Barra y el mayor de Carabineros, Pablo Hernández, respondieron en sentido opuesto. Ahí quedó de manifiesto que no existe coordinación, por ahora, entre el nivel administrativo y el policial. Y así es poca la luz que se le puede dar a este problema en el corto plazo.

Por lo mismo, hacemos un llamado a las autoridades locales y regionales a buscar una solución momentánea, mientras se materializa el proyecto de doble vía que se presentó hace unas semanas y que, por cierto, debería ser la solución final junto a una serie de planes y desarrollos viales que, se supone, el Estado tiene destinado a nuestra zona. No tener medidas que amortigüen el impacto de la congestión vial es un arma de doble filo que, de seguro, se volverá en nuestra contra y atentará, evidentemente, en contra del desarrollo de nuestra golpeada industria turística. No pedimos más que eso, pero tampoco pedimos menos.