Alejémonos de la farándula por favor

En los últimos años hemos sido testigos en Chile de la profundización de un fenómeno conocido como la “farandulización de la política”. Y esto tiene algunas características muy notorias. Entre ellas que nuestras autoridades y políticos (sobre todo parlamentarios y en menor medida los alcaldes) se han dejado llevar por corrientes momentáneas sustentadas en ideas y propuestas muy populares y amplificadas por las redes sociales; pero que no necesariamente significan avances significativos para el país. Y varias de ellas, son directamente nocivas para nuestro desarrollo. Por ejemplo el retiro de los 10% que han golpeado fuerte al mercado de capitales y han potenciado un complejo proceso inflacionario.

Y eso también, lamentablemente, lo hemos visto, de alguna manera, reflejado en nuestra querida comuna. Pareciera ser que algunas de nuestras autoridades se guían por el pulso de las redes sociales y los likes que podrían conseguir con sus intervenciones, acciones mediáticas y frases para la galería (aprovechando para esto, a veces, la posibilidad de que el concejo municipal esté íntegramente transmitido a través de Facebook).

El último caso que presenciamos es la suspensión de “todos” los eventos de verano anunciado por el alcalde Carlos Barra. Y una idea que podía sonar bien debido al creciente aumento de contagios covid en la comuna, al desglosarla evidenciaba que tenía ciertas inconsistencias. Por ejemplo, qué eventos se suspendían. La municipalidad tuvo que salir a explicar al día siguiente que solo eran los organizados y patrocinados por ellos. Es decir, solo unos pocos como las festividades de aniversario que cerraban febrero. O sea, la medida tenía un alcance muy menor y desnudaba, además, que como ningún año, la comuna no tenía una parrilla fuerte de eventos veraniegos como siempre fue costumbre. Así las cosas, pareciera que la medida apuntaba a esconder una mala gestión de actividades que proteger a la gente de los contagios. Esto, porque las actividades que se caían son, a la verdad, muy pocas y su efecto en la propagación del virus podría ser marginal. Eso, sin tomar en cuenta que todas las actividades ya están normadas de manera clara por el Plan Paso a Paso del Gobierno.

Un segundo elemento que llamó la atención fue que la comunicación oficial de la municipalidad afirmara que la decisión se había tomado en conjunto con el concejo municipal. El problema fue que al día siguiente dos ediles acusaron que a ellos nunca se les consultó. O hubo una torpeza comunicacional o se asumen escenarios de apoyo que antes pudieron ser plausibles, pero que ahora con la nueva configuración de la mesa del concejo están lejos de replicarse. Por lo mismo, desde esta redacción hacemos un llamado a elevar el nivel de la discusión y las acciones de nuestras autoridades. Son quienes nos lideran y deben estar a la altura de lo que Pucón requiere en tiempos difíciles como los que vivimos.